Enfermedades y hambre acaban con la vida de los presos en Lara

Lara caraotadigital
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A puñetazos, patadas y con garrotes reciben a los presos en Lara, lo que provocó que una reclusa empezara a sufrir de derrames desde el año 2017.

Esos padecimientos conllevaron a que contrajera Virus de Papiloma Humano (VPH), detectado dentro del penal, los familiares de la reclusa que padecía la enfermedad comenzaron un viacrucis solicitando a las autoridades algún traslado para su atención, pero fue imposible, por lo que pasó a padecer de cáncer.

La reclusa tiene 32 años y tras dos años sin recibir una atención médica adecuada, donde padecía los dolores tirada en una celda a un lado de su compañera, en donde no les importaba que estaba enferma para sacarlas al patio desnudas y las hacían rodar y revolcarse en la tierra delante de todos los custodios.

Allí fue empeorando y fue en el mes de abril que la sacaron al hospital. Ya pesa menos de 42 kilos, no sostiene su cabeza y de pasar a tener un cáncer en su cuello uterino, ahora se convirtió en un paciente renal. Todo esto por la desatención del Estado, según denuncian familiares de la privada de libertad, quien ha vivido un infierno durante su presidió en el Centro Penitenciario David Viloria, conocido como Uribana, así como en la Comunidad Penitenciaria de Fénix, ambas cárceles ubicadas una a un lado de la otra en Barquisimeto estado Lara.

En la región en el primer trimestre y según registros del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) han fallecido 19 presos por condiciones de salud, misma cifra que se manejó en todo el año 2018.

Violeta Mujica es la madre de otro recluso quien luchó para que su hijo fuera sacado de El Dorado. Estuvo dos años preso en ese penal y nunca pudo ir a visitarlo por lo lejanos que era, por la falta de recursos, pero nunca se rindió continúo luchando desde Barquisimeto para que lo trasladarán y lo logró.

En el autobús que venía a Lara hizo una parada en la cárcel de Fénix Carabobo, allí dejaron a su hijo porque estaba tan débil y desnutrido que creían que no llegaba. “Se les iba a morir en el camino”, dijo su mamá. Ella como lo esperaba en Lara, nadie hizo que se moviera del penal y consiguió que desde allí la llevaran en una camioneta del Ministerio de Asuntos Penitenciarios para Carabobo, donde lo vio y no lo reconocía: estaba reducido a solo huesos y piel.

Allí estuvo pocas semanas. Después fue pasado al estado Aragua, donde estuvo dos meses y ya se encuentra en Fénix, Lara, en donde le parece injusto que si viene desnutrido, también tenga que comer una arepa sola.

La señora Violeta hace un llamado a los familiares para que denuncien que es lo que está pasando en esos penales, pues es la única forma que solucionen.

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