Octágono: universos femeninos en tránsito

Foto: Cortesía

Maiquetía, 1:00 p. m. La revisión del equipaje de mano ha sido superada sin contratiempos. Me preparo para una espera de tres horas junto a la puerta de embarque, pues el vuelo, para variar, está retrasado.

Por: María Virginia Díaz “Maíña” (@mainadiaz)

Una vez sentada, paso revista de mis pertenencias (nada como un aeropuerto para que algo se nos extravíe): carry on, cartera, documentos, libro... Para una lectora frecuente, es indispensable viajar con un libro; más aún si la travesía es en solitario.

Para esta oportunidad seleccioné Octágono (ocho cuentos de María Soledad Tapia). Lo elegí porque para el aeropuerto prefiero la lectura de cuentos a la de novelas. La brevedad de las tramas independientes me parece más apropiada para un lugar en el que no puedo evitar múltiples e inesperadas interrupciones.

En fin, lo seleccioné, sin saber mucho de él, en parte, también, por las bellas ilustraciones de Roberto Weil que acompañan cada historia y que luce la portada. Sin embargo, ¡qué curioso!, cualquiera pensaría que el libro fue escogido especialmente para la ocasión, pues sus historias hablan de aeropuertos, vuelos de Alitalia, conecciones hacia Busapest, salidas retrasadas, viajes en ferry desde Nápoles hasta Capri...

Octágono, nos aclara un breve prefacio,  presenta “episodios en la vida de ocho mujeres venezolanas con elementos comunes que la autora invita a desentrañar”. Son historias que muestran, con un hecho aparentemente banal, el conflicto femenino, que tal vez podría ser el de cualquier mujer venezolana que se aferra a la idea de continuar en su país, aun teniendo la posibilidad de emigrar.

Y no es que estas narraciones hagan énfasis en el manoseado tema de la crisis que atraviesa Venezuela, y este es, a mi modo de ver, uno de los encantos del libro. Esta crisis solo se asoma ligeramente, para dar paso a un universo de mujeres independientes, cultas, leídas, que manejan varios idiomas y que pueden, por ejemplo, describir una callecita de Capri o una sala del Hamburger Kunsthalle. Mujeres que conocen de gastronomía internacional, de cine, de artes plásticas, de música, de literatura...

Son historias que nos hacen recrear desde la obertura de Guillermo Tell, hasta Un amor para la historia de Gilberto Santa Rosa, pasando por I change the world de Zucchero; nos llevan de la mano por escenas de El Padrino o de A single man; nos detallan, hasta el punto de hacernos sentir que las contemplamos, pinturas magistrales de Salvador Dalí y de  Caspar David Friedrich; nos pasean por los jardines de María Eugenia en Ifigenia, y citan a Ricardo Eliécer Neftalí. Un mundo de personajes “agradables, vestidos de un sport chic (...) Ella con un aire a Diane Keaton. Él podría parecerse a George Clooney...”. Personajes que caminan por Carcas como un parisino,con una baguette bajo el brazo, “apurado antes de la cena después del trabajo”.

Un viaje siempre supone una desconexión, y los ocho lados del octágono de María Soledad Tapia, son eso: ocho travesías, ocho oportunidades para desconectarnos por unos instantes de lo que nos agobia, para pasear por escenas  glamorosas, preñadas de alusiones al mundo del arte en general, y todo esto desde las particulares perspectivas de ocho universos femeninos y sus conflictos internos.

Por: María Virginia Díaz “Maíña”(@mainadiaz)

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