La deriva del Virgen del Valle II desnuda los viejos vicios de la «nueva» Conferry (análisis)

Virgen del Valle II

La mañana de este viernes, el ferry Virgen del Valle II, de la naviera estatal La Nueva Conferry, se quedó varado en altamar, sin potencia en ninguno de sus cuatro motores, por más de dos horas. Afortunadamente, los mecánicos de la nave comprada en 2013 lograron reactivar una de las hélices y renqueante, tocó en el puerto de Guanta, en Anzoátegui. Sus 456 pasajeros, también afortunadamente, contarán a sus amigos solo una molestia menor, un rato de preocupación; un día más en la revolución bolivariana.

Afortunadamente. Esta es la palabra clave, y por ello tan repetida. La competencia de sus técnicos de a bordo para el mantenimiento correctivo (pocos profesionales tan competentes como los mecánicos de un buque: en ello les va la vida), evitó que ese inconveniente casi anecdótico se convirtiese en una potencial tragedia.

Con cierta regularidad, y especialmente en Asia, hay grandes catástrofes que involucran ferris. Y por eso, durante las horas en las que no se supo nada, o casi nada, del Virgen del Valle II, fueron miles los venezolanos que contuvieron el aliento, incluso en el país incomunicado que somos hoy y en el que la mayoría de la gente no se enteró del incidente.

Lo poco que se supo fue gracias a Johny Rahal, diputado margariteño exiliado en Perú, y por los periodistas independientes que quedan en la región oriental: Dexcy Guédez, Carolina Isava, Ana Carolina Arias.

La nueva Conferry, cuando se conoció de la deriva del Virgen del Valle II, se limitó a publicar un tuit del día diciendo que la nave había partido de Punta de Piedras, en Margarita, con el pasaje y la carga especificados arriba; y publicó otro mucho después de que la crisis hubo terminado anunciando el desenlace sin incidentes. Otro día en la oficina del madurismo es también otro día de absoluta opacidad.

 

 

La avería fue precedida por un video de Juan Pablo Guanipa, vicepresidente de la Asamblea Nacional, en el muelle de Conferry en el Paseo Colón de Puerto La Cruz, mostrando la cantidad de barcos abandonados y en ruinas allí. Es una escena que se repite en diversas calas de oriente, cementerios de La Nueva Conferry, ha señalado Isava en Así Vamos, programa de Caraota al Aire transmitido este viernes mientras la crisis estaba en vivo.

Nuevos y viejos vicios

El Virgen del Valle II no es un barco digno de haberse quedado varado en altamar con el riesgo que eso representa para la seguridad de los ciudadanos que lo usan. Es un buque comprado hace apenas seis años (en 2013), a un costo de 17 millones de euros, aunque fue construido en 2001; y en noviembre de 2018, es decir, hace poco menos de un año, salió al mar luego de tres meses en el dique seco.

A la empresa expropiada en 2011 le pusieron “La Nueva” antes de Conferry a pesar de que en ese momento, año 13 de la revolución bolivariana, ya había probado ser totalmente incapaz de renovar nada. El Virgen del Valle II, según Isava, se mantenía, al menos en diciembre cuando ella tuvo que usarlo, en buenas condiciones de apariencia y con sus cuatro motores funcionando, o al menos eso deduce la periodista del cumplimiento estricto del itinerario de sus viajes de ida y vuelta. Sin embargo, señala Isava que en enero comenzaron los rumores de que el Virgen del Valle II estaba fallando y que la isla se iba a quedar sin su único ferry. La empresa aún mantiene sus itinerarios fijados a su página de Twitter hasta el lunes.

La “vieja Conferry” era una de las empresas peor evaluadas del país, y casi cada venezolano tenía una anécdota sobre alguna desventura sufrida en sus viejos ferris, desde chiripas hasta legendarios retrasos. Sin embargo, esta “nueva” ha visto como su flota no solo ha perdido desde el emblemático “Concepción Mariño” (en el que casi todos los margariteños deben haberse montado al menos una vez en su vida) hasta el San Francisco de Asís, emblemático porque, comprado en 2004 (y que todavía tenía su nombre nórdico original de Tallink Autoexpress) se hundió en agosto de 2018 en Guanta, sino que dejó de tener operativos otros siete buques, todos de carga, como denunció en su momento Rahal, quien hizo del caso Conferry uno de sus temas como parlamentario neoespartano por la muy obvia razón de que Margarita depende de esos ferris.

En ese año, El Sol de Margarita publicaba que al Virgen del Valle II le quedaba poco tiempo útil de vida. Los tres buques comprados para la Nueva Conferry por Hebert García Plaza, hoy en el exilio, yacían inutilizados tras solo cuatro años de operación.

A esta hora, cuatro después del final feliz del problema, ningún funcionario del régimen (todavía) ha acusado a Guanipa de estar detrás del incidente del Virgen del Valle II. Pero probablemente, esa excusa surja en las próximas horas. Así fue, por ejemplo, con quienes predijeron que venía un gran apagón, antes del de marzo del año pasado, o quienes en lo más profundo de la escasez se quejaban en las colas y eran acusados de instigadores de delitos.

Es la estrategia de un régimen al que se le ha muerto mucha gente por su insensibilidad, pero que se le hubiera muerto mucha más si Dios no hubiese metido su mano.

Como hoy.

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