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La historia del niño ejecutado en la silla eléctrica y que 70 años después fue declarado inocente

Una historia de completa injusticia tuvo su máxima expresión, cuando un Tribunal del Condado Clarendon (Estados Unidos); ordenó la ejecución de un niño, que fue condenado a la silla eléctrica y 70 años después fue declarado inocente.  

De acuerdo a lo reseñado en el portal web de noticias Infobae, se trata de George Stinney, quien tenía apenas 14 años de edad, cuando lo acusaron de haber asesinado a dos niñas en Carolina del sur.  

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Según las versiones obtenidas sobre el caso, la policía le arrancó una confesión y un tribunal integrado por hombres blancos lo condenó a muerte en apenas 10 minutos. Fue tan dramática su ejecución, que los verdugos tuvieron que poner unos libros sobre el asiento de la silla eléctrica para adaptarla a su pequeño cuerpo.  

Sobre el caso está la sombra de una lucha que persiste todavía en la actualidad de los Estados Unidos. El condado de Clarendon es uno de los baluartes del racismo norteamericano y según los historiadores, en ese lugar simplemente no tenían "tiempo para perder con un niño negro".  

“Se lo sentencia a morir electrocutado hasta que su cuerpo esté muerto de acuerdo con la ley. Y que Dios se apiade de su alma”, decía la condena. Fue así como esa letra se escribió con sangre la mañana del 16 de junio de 1944; el día de la ejecución del pequeño Stinney.  

Eran poco más de las seis de la mañana cuando el pequeño cuerpo de George recibió la descarga eléctrica y convulsionó hasta la muerte. 

LOS ASESINATOS DE LAS NIÑAS  

Al niño lo acusaron, en concreto, de asesinar a sangre fría a Betty June Binnicker y Mary Emma Thames, de ocho y 11 años de edad, respectivamente. 

De acuerdo a las versiones policiales, el asesino les destrozó los cráneos con una pesada viga de madera, la cual fue encontrada teñida en sangre a unos metros de la escena del crimen, cerca de las vías del tren. De un lado de las vías, vivían los blancos; del otro, los negros. 

Las menores salieron a recoger flores y nunca volvieron. Stinney solo cometió un error. Él le comentó a un vecino que ese mismo día había visto a las niñas; ese comentario le costó muy caro.  

JUICIO E INOCENCIA

La lucha de la única sobreviviente de la familia, Amie, la hermana menor de George, debió esperar 70 años para conseguir algún resultado. En 2014, con 77 años de edad, finalmente logró que la justicia revisara el juicio al que fue sometido su pequeño hermano.

En diciembre de 2014, la jueza Carmen Tevis Mullen emitió su fallo y sostuvo que el juicio tenía graves errores procesales: "No recuerdo un caso en el que abundaran tantas pruebas de violaciones de los derechos constitucionales y tantas injusticias", dijo. 

También dictaminó que la policía había actuado de "manera indebida, no conforme a los códigos y procedimientos penales", y que el abogado del pequeño George "hizo muy poco o nada para defenderlo". 

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