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Mató a su esposa y la tuvo enterrada en su jardín por 23 años

Andrew Griggs mató a su esposa, Debbie Griggs, hace más de dos décadas en el pueblo de Deal, en el condado de Kent, en Reino Unido. El hombre siempre fue sospechoso, pero las autoridades tuvieron que esperar 23 años para encontrar el cuerpo de la mujer.

Después de 24 horas de desaparición fue cuando Griggs informó sobre la desaparición de su esposa. “Ella está sufriendo de depresión, depresión posparto. Tenemos tres niños pequeños y ella está demasiado alterada. Está embarazada”, explicó al 911.

La policía visitó la casa esa misma noche. La sorpresa de los agentes radicó en que Andrew Griggs no tenía ninguna fotografía de su esposa desaparecida, con quien se casó en 1990 y ya tenían tres hijos.

Andrew Griggs aseguró que era inocente. Foto: cortesía

Andrew Griggs siempre fue sospechoso, pero no había pruebas en su contra. El asesino siguió con su vida, se casó con otra mujer y se llevó a los tres hijos que había tenido con su esposa desaparecida.

EL CUERPO ESTABA EN EL JARDÍN DE GRIGGS

Casi dos décadas después del asesinato, Griggs fue detenido en 2019 y acusado por el asesinato de su pareja. Las autoridades lo condenaron culpable y lo sentenciaron a cadena perpetua, pero el hombre siempre dijo que era inocente.

En octubre de este año, las autoridades recibieron un llamado anónimo, el cual indicó que el cuerpo estaba en el patio de Griggs. Finalmente, la policía fue a la vivienda a la se mudó en 2001 y encontraron el cadáver de la mujer el pasado 5 de octubre.

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Los Griggs se casaron en 1990. Foto: cortesía

Ahora los forenses investigan la causa de muerte de Debbie y cómo llegó a ser enterrada en la casa. Las autoridades presumen que, después de mudarse a su nuevo hogar, Griggs movió el cuerpo y lo enterró en el jardín.

Medios británicos indicaron que los hijos de la pareja jugaban en el jardín en el que estaba enterrada su propia madre. Sin embargo, las autoridades indican que el resto de la familia nunca supo la verdad.

Andrew Griggs sigue tras las rejas con una condena a cadena perpetua con un mínimo de 20 años. Así lo dictaminó el Tribunal de la Corona de Canterbury, después de que lo declarara culpable del asesinato de su esposa.

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