Nunca es tarde para celebrar a Betty Ruth

La actriz Betty Ruth y su nieto, Daniel Tena

Aunque no tiene control absoluto de su memoria, los días de Betty Ruth, actriz de la generación clásica, transcurren en la paz de su residencia de El Marqués. Ahí se refugia en una vida cotidiana y en algunos de los libretos que sumaron a su gloria artística. A veces lee las líneas que Martin Hahn le escribiera para el papel de Berenice viuda Del Toro, la perversa madre de La mujer de Judas. Son 90 años de vida y 70 de trayectoria. Hoy repasamos –con su aporte y el de su nieto, Daniel Tena– el camino de una verdadera legendaria de la televisión venezolana. “Me sentiré actriz hasta el final de mi vida y desde la urna diré que más allá también seguiré siendo actriz”.

 

Betty Ruth olvidó el encuentro. La actriz, con su hablar pausado, pidió disculpas. Pero, no lo hizo como un simple ejercicio de cortesía. Quiere que se entienda que desde hace tiempo  –en contra de su voluntad–  su memoria le juega en contra. Y eso incluye el cumplimiento de cualquier cita, como la que se había acordado. Luce genuina su deseo de convencimiento. Después de todo se trata de una artista que hizo de la puntualidad un mantra personal. Tiene 90 años.

Betty no está para conversaciones extenuantes. A veces despierta con un ánimo vigoroso;  en otras oportunidades, su energía está en pausa. Igual funcionan sus recuerdos. A pesar de ese vaivén, accede a compartir minutos telefónicos.

No me pidas que elija mi personaje más especial. Han sido tantos. Lo que sucede es que cuando uno está en el apogeo de un personaje, entonces te asignan uno nuevo. Por mucha buena voluntad que uno tenga de irlos recordando es difícil. No es asunto de haberlos olvidado”.

La niña artista colombiana que con el tiempo se hizo una primera actriz venezolana mantuvo una cordialidad llena de risa y de agradecimiento por tantos años de trabajo. Así lo dijo en el segundo encuentro de una entrevista que tuvo un intermediario. Con el complemento de su nieto –Daniel Tena– repasamos la trayectoria de más de 70 años de quien pertenece a la generación más clásica de la televisión venezolana.

Luego de tantas villanas, se convirtió en la madre de La mujer de Judas

En Venezuela afianzó su reconocimiento en 1972, cuando personificó a Bertha en la telenovela María Teresa, escrita por Delia Fiallo para Venevision. En ese canal pasó las siguientes dos décadas.

Betty Ruth en la telenovela Piel

Lucecita, (1972) Peregrina (1973), Una muchacha llamada Milagros (1974), La zulianita (1976), Rafaela (1977), Emilia (1979), María Fernanda (1981), Las amazonas (1985), El sol sale para todos (1986), entre otras, contaron con Betty Ruth como parte del elenco. Así forjó la condición de primera actriz en un contrapunteo actoral con Eva Blanco, René de Pallas, Chela D´Gar, Olga Castillo, Esperanza Magaz y Yolanda Méndez.

Sin embargo, su maestría para interpretar villanas quedó consagrada en 1980 con Lucrecia, el rol interpretado en Buenos días, Isabel. Nuevamente, Delia Fiallo apostaba por una caracterización de madre controladora que Betty supo armar en contra de su hija, Isabel, el papel interpretado por la protagonista debutante Flor Núñez.

Telenovela La Bruja, 1982

Luego vendría su etapa con la productora Marte TV y se suman títulos como Emperatriz (1990), La loba herida (1992), Piel (1992), Sirena (1993), Cruz de nadie (1994), La llaman Mariamor (1996).

En su transición a RCTV, una Betty Ruth de 73 años de edad se reafirmó en 2002 con el rol de Berenice viuda Del Toro, la madre de La mujer de Judas (Astrid Carolina Herrera), por el cual es más recordada por la audiencia de este milenio.

Con Yolanda Méndez

Todos los gestos de manipulación, miradas de malignidad y comportamientos retorcidos  posibles fueron usados por la veterana artista para deleite del escritor Martin Hahn y del productor Marco Godoy y, también, para aprendizaje de una generación que veía en ella la escuela de una televisión hoy extinguida.

“Soy de Colombia, pero también soy de Venezuela”: Betty Ruth

Betty nació el primero de agosto de 1929 en Tolima, un departamento o estado ubicado en el centro de Colombia. Tras haber conquistado en su país un espacio en el teatro y en las radionovelas decidió que su destino profesional sería Venezuela. Aquí llegó cuando empezaba la década de 1950. Lo hizo con su esposo y con su hija, Pilar de los Ángeles, la fallecida madre de Daniel Tena.

Soy de Colombia, pero también soy de Venezuela, aquí he estado mucho tiempo”, dice para remarcar que en el ser humano no puede haber fronteras cuando los vínculos se basan en el  amor.

Para mí Venezuela es un sitio bello, aquí he hecho muchas amistades y Venezuela  siempre tiene algo especial que dar a las personas y cuando uno se da cuenta está enamorado del país. Así me pasó a mí. Amo profundamente los dos países”.

Betty Ruth pasa sus días en su casa de El Marqués porque asegura que es “poco amiga de la calle, aunque la calle es bonita, pero no es mi sitio”.

Lily Álvarez Sierra formó a la niña Betty Ruth

A los 10 años se inició en el mundo artístico. En ese entonces, la hija de un militar conservador de Bogotá escuchaba las radionovelas que protagonizaba la actriz chilena Lily Álvarez Sierra, de visita prolongada en Colombia, y de quien se hizo fanática de los montajes de cuentos infantiles.

Lily Álvarez Sierra había establecido residencia en el mismo sector de la jovencita y un día, Betty y su madre Zoila decidieron tocarle la puerta a la vecina y pedir una oportunidad para la pequeña que, en aquel momento, usaba su nombre de pila, Ruth Betty Pérez.

Cuentan que Lily invitó a pasar a la madre y a la hija y la cortesía de la chilena incluyó un libreto que puso en sus manos. Era técnicamente el primer casting que enfrentaba.

La experimentada Álvarez Sierra la desafió aún más al indicarle las líneas de su personaje, luego le explicó cómo desarrollarlo y le advirtió que, dependiendo de su desenvolvimiento, la llamaría la siguiente semana. Pero el llamado se produjo en menos tiempo. Daniel Tena dice tener claro esa anécdota de todas las veces que lo ha escuchado de su abuela.

Así se estrenó en el teatro radial. Para el debut, el director le explicó a la naciente estrella cómo debía usar el atril, dónde colocar el libreto y le dio entrenamiento en el uso correcto del micrófono. Ocho años más tarde, luego de girar con la maestra Lily por el continente, ya tenía su propio grupo con su nombre artístico, Compañía Betty Ruth.

Entusiasmada por seguir explorando se trasladó con su esposo, el publicista César Tena, a Caracas. Era 1952.  “Mi mamá –Pilar de los Ángeles– no se crió en Colombia, a pesar de haber nacido allá”, dice Daniel Tena, un joven abogado que aspira a seguir los pasos de su abuela y para lo cual se ha entrenado en la Escuela del Actor, dirigida por Alberto Cimino, además de haber intervenido en talleres con los maestros Rebeca González, Basilio Álvarez, Antonio Cuevas, Gledys Ibarra, Jean Carlos Simancas, Esperanza Magaz, Rosario Prieto y Javier Vidal.

Con Yolanda Méndez y Miela Castellanos

Betty Ruth tiene vagos recuerdos de esa travesía. Lo que tiene más claro es que desde niña quiso ser actriz. “A mí nadie me preguntó si me provocaba, yo veía las actuaciones y quería ser eso. Bendito sea mi Dios. Amo mi trabajo y siempre hay algo nuevo que aprender. Le tengo cariño a este oficio”.

“Siempre fui amiga de todos y todos fueron muy cordiales conmigo. No tengo ningún mal recuerdo. En la vida hay tantos buenos momentos, que los malos se olvidan. Por eso, yo les digo a las personas que no se preocupen cuando tengan una decepción porque eso pasa muy rápido”.

 

“Nunca se llega tarde a la memoria de ningún artista”: Daniel Tena, nieto

Betty Ruth ha pasado toda una vida leyendo libretos de títulos dramáticos que ahora no recuerda. “Para toda la familia fue un golpe muy duro la muerte de mi mamá, pero en especial para mi abuela y todos creemos que ese dolor precipitó su condición actual”, dice Daniel Tena.

La actriz Betty Ruth y su nieto, Daniel Tena

En su habitación todavía hay carpetas con los guiones que ella repasa, guiada por su instinto de actriz. Repite parlamentos de La mujer de Judas, La invasora y Mujercitas, actualmente en reposición de Venevision, donde personificó a una madre superiora. “Yo recuerdo vagamente a mi abuela Betty cuando estuvo en Sirena. Mucho del material lo he visto por YouTube”.

 “Mi abuela tiene el carácter fuerte y es muy correcta. Por ejemplo, no puedes mover las carpetas de los libretos y es igual de celosa con los adornos de la casa. Es perfeccionista y eso la hace una persona rígida”.

 

Daniel Tena, el tercero de los cinco nietos, dice que no hemos llegado tarde a la memoria de Betty Ruth. “Cuando se trata de rendir homenaje a una trayectoria como la que ha tenido mi abuela Betty y todos los grandes artistas de este país, entonces cualquier tiempo es oportuno. Nunca se llega tarde a la memoria de ningún artista”.

 

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