Perder a una mascota puede doler tanto como perder a una persona

Perder a una mascota puede doler tanto como perder a una persona

Cuando se toma la decisión de incluir a una mascota en nuestro hogar, la misma se convierte en un compañero de vida para cada integrante de la familia, por lo que el día de su partida se sentirá un gran vacío en el corazón; muy similar o igual que cuando se pierde a una persona querida.

Algunas personas llegan a preguntarse cómo es que los dueños de mascotas pueden caer en una profunda tristeza cuando su compañero peludo parte. Se trata de un sentimiento inexplicable.

Según la ciencia, existen varios factores sentimentales y psicológicos que explican por qué la perdida de una mascota puede llegar a ser tan dolorosa como la de un humano.

El dolor de decir adiós

Los animales suelen brindar a sus amos amor incondicional, mientras que mantener una relación amistosa, familiar o amorosa con otras personas pueden resultar complicado. Este acto contribuye a que los amos desarrollen una preferencia afectiva hacia sus mascotas.

Los perros, por ejemplo, no distinguen entre intención y acto, ni malinterpretan nuestras acciones. Los perros son capaces de olvidar cualquier ofensa, y siempre están abiertos a ofrecer su apoyo incondicional.

Sin juicios ni condiciones

no importa la cantidad de defectos que poseas, tu mascota siempre se mantendrá a tu lado sin importar lo que suceda.

Esta ausencia de prejuicios o rencores por su parte es algo liberador para nosotros, que acostumbramos a relaciones mucho más complicadas.

Responsabilidad

Algo que suele unir mucho a las mascotas con sus amos es la cantidad de tiempo y esfuerzo que los mismo invierten para mantener a sus compañeros peludos contentos y sanos.

Los amos suelen conocer cada detalle de la vida de sus mascotas puesto que las han visto crecer con el paso del tiempo.

A veces el proceso de criar a un perro y cuidarlo puede generar sentimientos similares a los que sentiríamos siendo padres. Incluso muchas de las responsabilidades pueden asemejarse a las que se mantienen con los hijos.

Rutina constante

Al tener una mascota, se comienzan a crear hábitos y rutinas en las que nuestro perro, gato o cualquier otro tipo de compañero, se encuentra presente.

Cuando el animal nos deja, existen multitud de horas que anteriormente dedicábamos a su cuidado, y la sensación de pérdida se suma al vacío que queda en la rutina diaria.

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