La ciencia crea un morrito para medir la eficacia de un pitcher

Michael Delease lanzaba rectas dentro del Centro de Análisis del Movimiento, y no lograba colocar sus pitcheos en el lugar deseado.

El problema del lanzador de la Universidad Central de Connecticut fue diagnosticado rápidamente por los coaches y científicos que analizaban los datos recopilados por un “montículo inteligente, desde donde arrojaba la pelota. Los electrodos adheridos a su cuerpo y las cámaras que registraban los movimientos de Delease contribuían con el estudio de laboratorio. Con información de EFE.

Un ajuste ligero en el ángulo del brazo derivó, momentos después, en que la pelota se moviera de la forma buscada.

“Sólo un par de ajustes y mi índice de giro se elevó en cientos de revoluciones por minuto”, manifestó el jugador de último año. “Mejoró de verdad. Di un salto, un rebote, desde el lugar en que yo estaba”.

La instalación de análisis, ubicada en el Centro Médico Infantil de Connecticut, es reconocida en el mundo de la kinesiología por su trabajo con los deportistas. Estudia la manera en que se mueven sus cuerpos, y genera aprendizaje sobre la forma en que dichos movimientos pueden impactar la eficacia o incidir en lesiones.

En realidad, el montículo es un plano inclinado provisto de instrumental. Mide la fuerza ejercida sobre el terreno durante cada movimiento que se requiere para hacer un pitcheo, desde el wind up hasta el desplazamiento posterior al instante en que se ha lanzado la pelota.

Cuando se vincula con los biosensores colocados en el cuerpo del pitcher y con las cámaras que capturan el movimiento, el sistema aporta una herramienta nueva y útil para entender la mecánica de un lanzamiento.

“Unir estas cosas nos va a dar un entendimiento más completo de lo que pasa en el aspecto físico con un pitcher”, resaltó Matthew Solomito, ingeniero de investigación en el laboratorio. “Podemos ahora medir la eficacia del pitcher y ver qué puede ponerlo en un mayor riesgo de lesiones. Y si hay un mayor riesgo de lesiones, ¿qué podemos hacer para mejorar esto?”.

Algunas pruebas del montículo inteligente buscan determinar qué variables de los datos son las más importantes para definir la forma en que un pitcher debe hacer los ajustes, comentó Kyle Barker, quien inventó esta tecnología en Newforce.

El Baseball Ranch reunió 500 series de datos de distintos lanzadores. Otras 20 llegaron al laboratorio en Connecticut, donde se cotejaron las mediciones de fuerza con las imágenes en movimiento para tener un panorama más completo.

Avizoró que, dentro de cinco años, la mayoría de los programas colegiales y equipos de las Grandes Ligas usarán la tecnología con fines de entrenamiento, prevención de lesiones e incluso captación de prospectos.

“Puedes comparar a un pitcher con otro”, manifestó. “Esto te mostrará si hay alguna falla de forma que pueda poner a alguien en más riesgo que otro prospecto”.

Delease opinó que él y otros peloteros podrían abrazar gustosos esta tecnología.

“Los resultados son instantáneos”, comentó. “Esta ventaja es real”.

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