¡Batacazo! Sebastian Vettel ganó con polémica el GP de Singapur

Ni el más ferviente tifosi de Ferrari tenía previsto que ganasen hoy en el trazado de Marina Bay, mucho menos Sebastian Vettel -sabiendo los pobres resultados en las dos últimas carreras-.

Un Gran Premio de locos

Si a algún demente se le ocurría vaticinarle a Vettel que hoy celebraría su primera victoria del año, posiblemente no se lo habría creído. De hecho, ni en el paddock de Ferrari se creían el doblete que hicieron Vettel y Leclerc.

Vettel no ganaba desde el 26 de agosto de 2018 en Spa. Ha pasado de todo mucho desde aquel GP de Bélgica. En todo este tiempo tiró el pasado título con sus errores garrafales, perdió la confianza en su manejo y de paso, este año, el liderato del equipo ante un Charles Leclerc imparable. Pero sabía que su momento estaba por llegar. Aceptó con gallardía sus metidas de pta y, pacientemente, esperó su oportunidad.

Tras una salida limpia, Leclerc parecía tenerlo todo en su volante. Cerebral, racional, capaz de saber llevar la carrera sin pecar de impulsivo, Charles rodaba pensando en guardar neumáticos aunque eso conllevara tener a Hamilton llenándole de plateado los espejos retrovisores.

Leclerc sabía que Lewis se encontraría con problemas de tráfico al salir a pista de su pit stop. Así, obligaba al líder del Mundial a que arriesgase alargando su parada, algo nada fácil para Mercedes.

El monegasco de 21 años había encontrado el ritmo clave, sabiendo que los muros y la estrechez del Marina Bay serían sus grandes aliados. Y cuando le pidieron que tirara para preparar su pit stop, lo hizo a la perfección. En la vuelta 16, bajó 8 décimas su propio crono, demostrando que tenía mucho potencial. Pero en ese momento empezó el lío. Max Verstappen, que rodaba cuarto, paraba al enfrentar problemas de agarre en los cauchos. Ferrari olió sangre y empezó "su" carrera.

Los de Maranello sabían que tenían chance de sacar provecho del ‘bocadillo’ que estaban ejerciendo sobre Lewis. Ralentizándole con Leclerc, pararon a Vettel antes para que el alemán buscara pasar al inglés apelando a la estrategia.

Seb’ estaba consciente de pescar algo grande, y se sacó un tiempazo. Mientras tanto, Leclerc fue demasiado lento en su giro extra de neumáticos, buscando frenar a Hamilton y ayudar a que Sebastian le ganase la posición al inglés y obtener un sorprendente 1-2. Sin embargo, la jugada le salió extraña a Ferrari por la incomprensión del resultado.

¿En serio?

Mattia Binotto, jefe de la Scuderia, miraba de un lado a otro a sus ingenieros. La jugada no salió como pensaban: ¡habían hecho que hasta Leclerc saliera por detrás de Vettel!. Es decir, Vettel no ganó una posición, sino dos.

Eso sí, por lo menos podían celebrar que la estrategia de Mercedes fue aún peor con Hamilton, alargando su parada a la desesperada, algo que al británico le costó incluso la tercera posición, finalizando cuarto detrás del piloto de Red Bull, Max Verstappen.

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