Alerta: quien no conozca la historia está condenado a repetirla

 

Quienes hayan visto la serie colombiana, Pablo el patrón del mal, recordarán que cada capítulo iniciaba con este mensaje: quien no conoce su historia, está condenado a repetirla.

Es más o menos así de grave el peligro que estamos corriendo con la trama que coloca frente a nosotros la conspiración contra la legítima Asamblea Nacional y sus ribetes electorales, como pretendida consecuencia calculada tanto por Nicolás Maduro como por sus alfiles, entre quienes ahora cuenta cual estrella, el señor Francisco Torrealba.

Este exministro de Maduro quien, insisto, perdió su condición de diputado al haber aceptado el despacho del Trabajo en el gabinete presidencial madurista y ahora quiere imponerse como jefe de la bancada parlamentaria roja rojita; puso esta semana sobre la torta una guinda que me hace aceptar que yo, bien equivocado estaba.

Me explico: apresuradamente dije después de los violentos hechos del 5 de enero, cuando se le dio un nuevo y más duro golpe al Parlamento, que todo eso había sido una chapucería y que más daño le había hecho a Nicolás Maduro que a ninguna otra persona. Que la cosa parecía más bien un consejo mal dado al jefe, al que habían metido en tremendo lío. Que ni siquiera parecía cosa asesorada por el G2 cubano. Repito, me equivoqué.

Tras varios días saltan las liebres, y entramos en plena conciencia de la emboscada, más grave que la peligrosísima que le tendieron a los diputados del ala democrática, cuando casi los matan a tiros cerca del Palacio Federal Legislativo.

La emboscada de la que les hablaré primero es peor, porque con más actores y con más trascendencia, devela el truco madurista. Las víctimas somos todos los venezolanos, quienes podríamos quedar atrapados y sin salida, por la operación conjunta entre los maduristas abiertos, los comprados por el madurismo en el Parlamento con Luis Parra a la cabeza, y el club de socios de Maduro, alineados en eso que llaman mesita, es decir la mesa de diálogo nacional.

Y la guinda que puso sobre la torta Francisco Torrealba, fue la de impulsar la tesis de que una crisis
parlamentaria como la que estamos viviendo, hay que resolverla en esa mesa de negociación a la que van los socios de maduro, dizque opositores, donde lo primero que habría que tratar es la designación de las nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral. Quien no conoce la historia, corre el riesgo de cometer los mismos errores.

 

Aquí está la repetición del libreto

En el año 2003 había una crisis parlamentaria causando escozor en Venezuela. La bancada chavista y la bancada opositora no llegaban a acuerdo, y en aquel entonces había tan apreciable número de diputados opositores que los rojos no tenían mayoría calificada para elegir a los rectores electorales.

En el mes de mayo, repito, del año 2003, el abogado constitucionalista Herman Escarrá introduce ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia un recurso para resolver aquel despelote en la Asamblea.

El día de la Guardia Nacional, 4 de agosto, del año 2003, la Sala Constitucional, con ponencia del
magistrado Jesús Eduardo Cabrera, emite la sentencia: dado que se ha comprobado que la
Asamblea Nacional ha incurrido en omisión legislativa, serán los magistrados del máximo tribunal, quienes decidan la designación de los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral.

Desde aquella acción conoció todo el país la cara de un manso corderito, psiquiatra, venido del ala de José Vicente Rangel, el rector Jorge Rodríguez, y también vino a escena un abogado zuliano llamado Francisco Carrasquero, quien hizo famosa la mala pronunciación de una palabra, que marcaría la historia de los venezolanos: TRAMPARENCIA.

Jorge Rodríguez vino a la Junta Nacional Electoral y administró los tiempos de frustración y violencia de los previos al referendo revocatorio contra Hugo Chávez

Nos hizo a todos sospechosos de cometer fraude con las firmas que estampamos para activar el referendo, a eso lo llamo duda razonable y , muy razonable y convenientemente se echó encima la culpa de retardar por más de un año la celebración del referendo.

Con lo anterior fue dando tiempo a que Hugo Chávez botara la casa por la ventana, aplicara la fórmula cubana de las misiones, propaganda de por medio se convirtiera en una suerte de Cristo y finalmente llegara como llegó, de pie, al revocatorio. Sabemos lo que pasó después.

Por cierto que el abogado constitucionalista Hermann Escarrá, se echó luego “encima” a Chávez, puesto que opinó que el Presidente estaba revocado porque la opción de sacarlo de Miraflores había sacado más votos que los que había logrado el candidato del Movimiento V República en 1998 para elegirlo como Jefe de Estado.

En este año 2020, el abogado constitucionalista Hermann Escarrá forma parte de la controvertida
Asamblea Nacional Constituyente, y acaba de opinar que como hay una crisis parlamentaria, que como ninguna fracción tiene mayoría calificada, y agreguemos que como el madurismo celebra que
algunos piensen que hay dos juntas directivas, entonces, bien la Asamblea Constituyente pudiera
nombrar a los rectores electorales, pero que le parece genial, súper genial, que la decisión la tomen
los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

Relacionen las cosas entre 2003 y 2020 y si quieren coincidan conmigo: quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

 

Maduro ordena y corren a complacerlo 

Nicolás Maduro, presidente del régimen imperante en Venezuela señaló ese camino macabro durante su alocución anual , mientras estaba en desarrollo la intriga del por qué este año no ofreció su mensaje en el Tribunal Supremo.

Sugiero que pongamos el ojo en la figura del magistrado Maikel Moreno. Quizás lo del
nombramiento de los rectores electorales sea el último servicio que le pida la élite madurista, antes de mandarlo de paseo.

No es sólo imaginación mía, ojo, sino una premonición a propósito del fantasma de la duda que
lo circunda desde el 30 de abril. Recuerden que le echaron dedo como cuadrado con grupos de la
oposición para dejar por fuera del juego a su jefe Nicolás. Si sumas aquello, con que Maduro este año no visitó su auditorio, pues te puede dar cuatro al sumar dos más dos.

Maduro, buen histrión al mostrarse preocupado por lo que ocurre en el Poder Legislativo, activó la
segunda fase de la conspiración. Dijo que aquella instancia, la mesa de diálogo nacional, arreglará ese lío entre los muchachos Parra y Guaidó, que andaban como locos sin ponerse de acuerdo, y que el país está muy, muy urgido, de que haya elecciones, pero parlamentarias.

Claudio Fermín, Timoteo Zambrano, Henry Falcón, y más, se sentaron con Francisco Torrealba en el Gran Hotel Meliá Caracas a cumplir su acto en esta novela, que ahora no me parece una chapucería, y más bien parece una obra muy bien pensada por una mente macabra, aunque se trate de la repetición de un libreto.

Por eso repito: el que no conoce su historia está condenado a repetirla.

 

Vendrá la intromisión del TSJ en breve

 

Es decir que van a pedirle a los magistrados que le echen pichón. Que Maikel Moreno va a coordinar con el señor Juan José Mendoza de la Sala Constitucional y que mientras los entogados van resolviéndole a Maduro quiénes serán los Franciscos Carrasqueros y los Jorges Rodríguez de este año, en predios legislativos pasarán otras cosas.

Por ejemplo, aten cabos con eso de que la Sala Constitucional del tribunal afecto a Maduro le pidió al diputado Luis Parra, quien tomó la presidencia del Parlamento a la fuerza, que le llevara las actas para reconocerlo.

Aten con el cabo de que el viernes los diputados mayoritarios, presididos por Juan Guaidó,
presentaron al país y a la comunidad internacional, bajo el título paraguas de “operación antídoto”, el acta de la sesión del 5 de enero.

Saben cuántos diputados votaron por el tipo que ocupa la oficina de Juan Guaidó en el Palacio Federal? 61. Nada más 61.

Si las matemáticas no me fallan, la mitad de 167 no les resultó a los “diputados Clap mordidos por la operación alacrán” el 84 necesario para el quórum , ni mucho menos para elegir presidente a Luis Parra.

Pero con todo y todo, aquí el dos más dos puede arrojar que a la mesita de negociación, con el esfuerzo de “torrealbita”, se le exija el intento de convencer de que hay que repetir la sesión de instalación y elección de junta directiva de la Asamblea Nacional. El asunto por ver es si Juan Guaidó y su mayoría parlamentaria van aceptar semejante cosa. Trampa casa bobos. No
creo. No deben. Apuesto a que no.

Recuerden: quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

 

Quien los llame cobardes está súper equivocado

Finalmente, la épica de los diputados en su intento de recuperar su derecho constitucional a sesionar en el Palacio Federal Legislativo, desnuda varias realidades:

1.- Que pese a las duras críticas de opinadores sobre ellos, los parlamentarios están dispuestos a ofrendar hasta sus vidas porque se respete cada una de las representaciones que ostentan. Millones de venezolanos votamos por que alcanzaran sus curules en 2015. Cobardes no son. Ni de vaina.

2.- Que el ministro de la defensa de Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López, como señalara la colega Sebastiana Barráez, ha sido vencido por los grupos paramilitares. Estos grupos terroristas que casi asesinan a un grupo de diputados, salvados por el blindaje de un automóvil, actuaron a sus anchas y con la felicitación de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. El general Padrino había dicho muchas veces que los consideraría delincuentes.

3.- Abiertamente el segundo a bordo del régimen ha tomado su castillo. Como en las películas. Que si aquí hubo golpe de estado, sin cortapisas el golpista fui yo. Y qué!!! Imagino que pensará Diosdado Cabello, quien monta su propia cabecera de playa para lo que venga.

4.- El mundo se estremece con lo ocurrido, el intento de asesinato a los diputados, y que la declaración del Parlamento Europeo, durísima contra el régimen opresor de Venezuela, anticipa una muy probable alineación con el incremento de las presiones en que ha decidido actuar Estados Unidos.

5.- Que Juan Guaidó y todos sus diputados, deben ser en extremo creativos y audaces. El intento de llegar al Palacio, aún heróico, puede terminar en algo aburrido frente al devenir de los actos preparados por el madurismo para meternos de nuevo en su propia agenda electoral. A no ser que se concrete el asesinato de legisladores demócratas, Dios los proteja y nos libre de semejante cosa.

Y claro está que el reto no es sólo de Guaidó y su mayoría parlamentaria, sino de todos los
venezolanos. Ahí el joven político, cabecera del liderazgo opositor, tendrá que hacer valer con hechos la trascendencia de liberarse de la disciplina partidista.

Todo, si en unidad, una más profunda y fuerte unidad, se va a actuar en otro plan, otro plan mucho más eficiente y audaz, para lograr el fin de la usurpación.

Garrafal sería que pese a tantas señales del cálculo de Nicolás Maduro se cayera en la trampa, porque, quien no conoce su historia está condenado
a repetirla.

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