Entérate de los escenarios por los que nos tienen "amenazados de muerte"

La gira del presidente Juan Guaidó no puede sino ser calificada de exitosa, de mucha ventaja sobre Nicolás Maduro respecto del reconocimiento y los apoyos internacionales, y de prospección a una agudísima presión para que en 2020, de haber elecciones en Venezuela, sean presidenciales y además apellidadas libres, probas.

Quizás un tropiezo comunicacional, de imagen, lo ha tenido en Canadá, desde donde se alineó con la posibilidad de que Cuba pudiera dejar de ser parte del problema para convertirse en parte de la solución.

Hay que recordar con claridad que una solución a la opresión venezolana, es modelaje para sellar las democracias continentales y quizás avanzar en la liberación de otras naciones, como Nicaragua, como la mismísima Cuba.

De lo dicho en Canadá sobre el rol de Cuba, urge recordar que el estado canadiense tiene fuerte y buena experiencia en eso de “buscar cosas políticas” con la dictadura de los Castro.

Por ejemplo, su rol fue importante en tiempos del intento de avanzar hacia la democratización de la isla, por vía de la flexibilización de las sanciones de Estados Unidos bajo la presidencia de Barak Obama.

Canadá y El Vaticano, ya bajo el gobierno del Papa Francisco, apostaron a que bajando el cerco, bajaría también la opresión en Cuba. Pero quedaron los mediadores de buena voluntad, como siempre quedan los que se sientan a transar con los totalitarios, burlados y ridiculizados.

No sólo incumplió la dictadura castrista sus propios compromisos puertas adentro, sino que prosiguió en su acción continental y, particularmente comandando desde Venezuela, la toma de los pueblos, sus gobiernos y sus tesoros. Represión de por medio y turbas a disposición de plan de arrebato donde le “quedara lejos” el gobierno. Cuba es el problema.

De cualquier manera, Guaidó aclaró raudo su posición frente al régimen cubano por medio de un comunicado en el que refrendan convicción la mayoría de los diputados de la legítima Asamblea Nacional.

¿A qué regresará a Venezuela?

Pero enfoquémonos ahora mismo en tratar de responder una pregunta: ¿Qué hará, qué plan liderará, a qué ruta convocará Juan Guaidó a que el pueblo venezolano lo acompañe, si cuando regrese permanece libre para operar?

Diosdado Cabello produce dudas sobre la situación de Guaidó en los próximos días. Cuando el presidente interino salió del país en febrero de 2019 le prometieron cárcel al regreso, pero el hombre retornó y quedó libre. Ahora, desde su rueda de prensa en el Partido Socialista Unido de Venezuela, Cabello plantea, que qué la va a pasar a Guaidó cuando regrese? Pues Nada, que no le va a pasar nada, porque el tipo es la nada. Repito que Cabello genera dudas sobre lo que harán con el también presidente de la legítima Asamblea Nacional cuando regrese, porque puede repetir lo mismo de hacer lo contrario a lo que dice.

A mi juicio, y dados todos los compromisos de mandatarios y foros internacionales, que cuenta como reforzados apoyos, Juan Guaidó deberá regresar a Venezuela con el irrestricto plan de conquistar condiciones máximas y celebración de elecciones presidenciales este mismo año.

Con la misma astucia que signó la sorpresa y la eficacia de su gira internacional, debe trazar su táctica de agitación ciudadana sobre la erradicación del madurismo por elecciones presidenciales; y es que creo que sólo así tendrá una causa que emocione, y que además, en medio de tanto furor, pueda activar en pasos más decisivos a la comunidad internacional.

Ya el propio Juan Guaidó lo ha dicho: solos no podemos, frase de Davos Suiza. Y “Tendré que pedir más de Estados Unidos y Europa para erradicar la dictadura de Maduro”, frase de estas últimas horas.

Una Interesante Propuesta

Leí, con interés, un artículo de Gustavo Coronel bajo el título “Maduro va pa´fuera”. Propone que al regresar a Venezuela, Juan Guaidó con su legión mayoritaria de diputados democráticos, avancen en el nombramiento de un Consejo Nacional Electoral honorable y, sobre todo, avancen en la convocatoria inmediata a elecciones presidenciales, habida cuenta de la continuidad de un gobierno usurpador ocupando el Palacio de Miraflores.

Cree Coronel que tal iniciativa tendría el apoyo de todos los países democráticos de la Organización de Estados Americanos, de la Unión Europea, de Estados Unidos y Canadá, que además están involucrados en el tinglado de sanciones contra el régimen madurista y por consiguiente, darían solidez a esta jugada maestra.

Imagina el analista que una vez que se convoquen elecciones presidenciales y se nombre a un digno consejo electoral, Nicolás Maduro deberá decidir entre aceptar el reto de la legítima Asamblea Nacional, con el apoyo de la inmensa mayoría de la comunidad internacional, o negociar su salida, a lo que llama Coronel “irse con el rabo entre las piernas”.

Si Maduro optara por rebelarse e insistir en su patética fórmula de reconocer a una directiva parlamentaria que ni cuórum tiene para sesionar, lograr por omisión legislativa que sus propios magistrados decidan lo que a él le de la gana en el Consejo Nacional Electoral, y se proceda a robar las tarjetas de los partidos políticos, dárselas a sus nuevos esclavos, los comprados ex opositores, para realizar finalmente sólo unas muy amañadas elecciones parlamentarias; entonces, dice Gustavo Coronel, que otro gallo puede cantar.

Llama mucho la atención el que perciba que con esta fórmula, Guaidó puede dejar paralizados y sin margen de maniobra a quienes califica tribunas mercenarias del exterior, en una esquina, y barras del entreguismo doméstico, en la otra. Y yo sé a quienes se refiere, de lado y lado. Lo sé.

Pero lo que no sé es si el desenlace de su ecuación, su interesante ecuación, sería tal cual la describe: “Si Maduro se rebela, entonces habrá total justificación para que los venezolanos demócratas reciban el apoyo que sea necesario recibir por parte de la región y de todos sus aliados del hemisferio norte”.

Y defiende la tesis de que ciertamente no sería una invasión estadounidense, pero sí una acción política de naturaleza multinacional en contra de los responsables de la gran tragedia venezolana.

¿Qué piensan ustedes? Sólo agrego que el régimen madurista pudiera olerse que por una especie de camino así le tocaría caminar en los próximos meses.

A Diosdado Cabello se le ve muy insistente en su amenaza: “Si los americanos ponen un pie aquí, vamos por todos ustedes”. Y no sabemos ya si pensar que nos amenaza con ponernos presos a todos o con fuslilarnos. Qué piensan ustedes?

Si es que nos amenaza con su “tenemos gente para buscarlos donde estén”, que para ser precisos lo profiere Cabello a quienes llaman a una intervención armada extranjera en suelo venezolano, entonces hay que echar un vistazo a lo sucedido con el estamento militar esta semana.

Milicianos de todo tipo en máxima amenaza

La cuestionada por ilegítima Asamblea Constituyente, justo bajo el mando de Diosdado Cabello, ha aprobado una fulana ley constitucional de las fuerzas armadas, en las que se echan al pico una vez más a la constitución nacional.

La carta magna precisa que son componentes de la Fuerza Armada Venezolana el ejército, la marina, la aviación y la guardia nacional. Por esa ley nueva, dizque constitucional, ahora quieren formalizar que los milicianos también son parte de la fuerza armada.

Hace ya un par de semanas la experimentada reportera de la fuente militar, Sebastiana Barráez, dijo que el general Vladimir padrino López, ministro de la defensa de Maduro, había sido vencido por unos grupos bandoleros, llámense o no se llamen colectivos, que en todo caso son bandas paramilitares que gozan del aplauso y la felicitación de Maduro y Cabello, si es que preferiblemente acaban o tratan de acabar con la vida de quien se les oponga, como sucedió con los diputados opositores que iban camino al Palacio Federal Legislativo.

Entendamos que son unos tres millones los milicianos, que la pretensión es convertir en parte de la milicia a todos los inscritos en el PSUV. Que si arman hasta los dientes a todos los empleados públicos así sea bajo chantaje, muchísimo mejor, que todo contribuye a comprender por qué bajo el ministerio de Padrino López, según apunta Sebastiana Barráez, la Fuerza Armada Nacional está en proceso de disolución. Que lo que importa más es el matachín partidista que el honor militar.

A esto hay que sumar la falta de respuesta a la denuncia de la cada vez más notoria presencia de funcionarios rusos, incluso vestidos como militares venezolanos en zonas tan sensibles como la frontera.

Y a esto, por si no tuviéramos bastante ya, debemos también sumar el dato publicado por la Fundación Ideas para La Paz en Colombia, según el cual el 43 por ciento de los 5000 milicianos del Ejército de Liberación Nacional, narco guerrilla colombiana, se encuentra en Venezuela.

Ese informe destaca que el ELN ha aumentado su número de milicianos nutriéndose de buena parte de la diáspora venezolana. Huyendo muchos de las míseras condiciones a las que les condenó el régimen madurista, habrían encontrado ser reclutados por las narcoguerrillas.

Y a mi me parece que si esto ha sido así, no puede sino calificarse de imperdonable crimen lo de un gobierno que arruina a sus hombres y los empuja al chantaje de delinquir o morir. Un crimen imperdonable.

Por si hay alguna duda del talante narcoguerrillero del ELN, dice el informe, la expansión de ese grupo lo ha llevado a ser determinante con su presencia armada en por los menos 7 de los 10 municipios con mayor cultivo de cocaína en Colombia.

La organización venezolana Fundaredes, asegura que el ELN está ya en 18 estados de Venezuela. Es decir que no es ya un asunto que impacte a la frontera principalmente, sino que se inoculó como mal sistémico a todo el territorio nacional.

¿Cuántos milicianos bajo el mando de Maduro, a quienes ahora quieren dar rango constitucional, son entrenados por la narcoguerrilla del ELN? ¿Cuántos de entre los milicianos del ELN visten al mismo tiempo los uniformes de esa fuerza de más de tres millones que reciben armas y órdenes de defender a muerte a sus comandantes Maduro y Cabello?

No sé las respuestas, pero si sé que esas preguntas están a la orden del día, no sólo para los amenazados venezolanos que adversamos al régimen totalitario, sino también para nuestros apoyos internacionales que saben que salir de esto, a lo que ellos llaman también dictadura, de esto, no podemos salir solos.

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