Los violentos trucos electorales de los cobardes

Foto: Referencial

 

A esta hora, está declarada en sesión permanente en la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela y hay un ultimátum a la fracción madurista para que decidan su definitiva posición, respecto al proceso para renovar las autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Ya la mayoría calificada de la unidad democrática, alcanzada en las elecciones de 2015, está corroída. Una treintena de diputados se encuentran perseguidos, algunos en el exilio; Juan Requesens preso, Juan Pablo Guanipa en la clandestinidad. Los números no cuadran. Pero peor aún, tal mayoría está violada por la actitud de otros diputados, que se han prestado a la maroma del régimen de montar una mesa de diálogo en la que no se contemplan las elecciones presidenciales.

En nuestro programa de este martes, y les pido que vean esa entrevista nuevamente en nuestro canal de youtube Caraota al Aire, la diputada Nora Bracho admitió que hay corruptores, como todo en la viña del señor, que intentan de paso comprar a algunos parlamentarios con paquetes de entre 200.000 a 300.000 dólares. Y claro, también nos dijo que a los diputados dignos no se les comprará a billetazos.

Por los faltantes para la mayoría necesaria para la renovación de los rectores, le pregunté en estos días al presidente interino Juan Guaidó, y entonces me respondió que esto tendría que pasar por un acuerdo político.

Aquí llegamos al llegadero, me pregunto: ¿Acuerdo político con quién?

Los violadores de la Constitución, cómplices del hecho comprobable de que en Venezuela tengamos con Maduro a la cabeza un Gobierno usurpador, vuelven con sus mismas mañas a los mismos atropellos y con la misma gente. Los magistrados de un Tribunal Supremo contaminado con un pocotón de magistrados ilegalmente nombrados.

La posibilidad de acudir a ese tribunal estaba cantada, mucho más cuando los representantes de Maduro salieron huyendo de la mesa de conversaciones auspiciada por el Gobierno de Noruega.

Allí, en esa mesa, ya era crítico para esos cómplices que se pidiera la salida de Nicolás Maduro del poder, pero mucho más insoportable fue que se completara el camino con un cuestionable Consejo de Estado como Gobierno de transición y se llegara al punto culminante de la celebración de elecciones presidenciales, con un cuerpo de rectores diferente, con unas normas transparentes, con la habilitación de partidos y liderazgos políticos proscritos, y con suficiente y proba observación y auditoría internacional.

Los cobardes atacaron con saña la semana pasada a uno de los líderes regionales más importantes del país, al diputado electo, Gobernador del estado Zulia, víctima de un golpe de estado al desconocer su legítima condición, Juan Pablo Guanipa. Y a esta hora, los mismos violentos, perdón por lo que diré, le sacan la madre a la inmensa mayoría de los venezolanos, que reflejan en todos los estudios de opinión que he leído, que desean una salida pacífica y electoral a la tragedia humanitaria que nos sacude, pero todos estamos claros de que esa salida pacífica y electoral deseada por las mayorías, jamás se refiere a que los usurpadores hagan lo que les dé la gana, a que ilegítimos magistrados usurpen las facultades de la Asamblea Nacional y que finalmente, tanto reglas, como candidatos, como el acompañamiento de compinches, terminen siendo otra maniobra de Maduro para quedarse en el poder.

Por esa vía jamás debemos aceptar ni tantito así ni un cuento electora. Y sumemos: que la elección a la que podemos esperar, con las condiciones que deben ser, tienen que ser presidenciales y no las parlamentarias, que de paso son la única medición amañada y todo, a la que esperan los representantes de Maduro que volvieron al parlamento para volver a jorobar a Venezuela, cada vez en grado mayor, se puedan celebrar.

Ahora, cito posiciones de algunos dirigentes que le rompen la mayoría parlamentaria a la unidad y que aún dicen que son parte de una oposición distinta: el 21 de octubre Timoteo Zambrano declaró que la Asamblea Nacional tiene la responsabilidad de nombrar a un nuevo Consejo Nacional Electoral, el 23 de octubre, Henri Falcón dice que la representación de la mayoría en la Asamblea Nacional debe nombrar al CNE y que sin un nuevo organismo, no puede haber elecciones.

El 28 de octubre, Felipe Mujica, del movimiento al socialismo, dice que las autoridades del CNE deben renunciar para escoger a un nuevo organismo mientras, quienes se sientan con ellos en una mesa de supuesto dialogo nacional, han dicho ahora, que no es en la asamblea, sino en casa de sus amigotes con togas negras, en el tribunal supremo, donde se tiene que escoger a los rectores.

Si no pasa nada en esa mesa de dialogo, como que por algo de dignidad se levanten los políticos, incluyendo diputados, que se dicen opositores aún habiéndose aislado de la unidad opositora, tendremos que decir que allí se escenifica ante la mirada de la nación, una obra de fornicación a todo placer, en sentido figurado, claro.

Son los mimos violentos trucos electorales de los cobardes, frente a la herida Venezuela, provocada a estallar y amenazada con la cárcel o el plomo. Dictadura, ¿O cómo se llama eso?

Es la pura verdad, duélale a quien le duela.

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