El actor Alejandro Grossmann admite que "Caracas está en mi corazón”

Ha hecho teatro, cine y TV. Actualmente, labora en un proyecto de largometraje llamado"Bou", demostrando que se ha hecho un nombre en el mundo del entretenimiento

El intérprete criollo Alejandro Grossmann desde el año 2009, cuando estudiaba secundaria, ya dejaba entrever que su carrera no tendría techo.

Entre sus facilitadores, estaba Karín Vallecillos, una reconocida dramaturga venezolana. Ella, le presentaba un largometraje a sus alumnos, haciendo que Grossman viviera lo que los sacerdotes y actores denominan “el llamado”.

“Eran dos papás del colegio, ofreciéndonos actuar, si queríamos audicionar en “La espada de Íñigo”, una obra de la vida de San Ignacio de Loyola. En ese momento yo nunca había actuado y mis panas tampoco, pero estábamos en humanidades y en la época en que queríamos descubrir, coquetear con todo lo referente al arte. Tenía varios panas músicos y la actuación se nos presentó como una oportunidad tangible. Era excitante el hecho de estar en una obra con tus amigos”.

Vallecillos, como docente, influyó en el potencial actor, quien rememora cómo lo fue incitando a descubrir una faceta desconocida.

Grossmann fue Íñigo en la obra de secundaria, siendo el papel principal. Arropado por Vallecillos, poco a poco fue descubriendo lo que sería su vocación. Admitió sentirse identificado cuando los estadounidenses dicen “play” y no “actuar”, porque él se divertía siendo alguien más con sus amigos. Eso lo atrapó.

Tiene a “Bou” entrecejas

El artista se enmarcó de lleno en un proyecto denominado Bou. El contexto del mismo, se basa en una Caracas de 2011, mostrando la cara más melancólica de la urbe, identificando la línea de los últimos años de una Caracas (y Venezuela) que funcionaba, que soñaba con normalidad.

“Es la historia de un sastre que tiene complejo de héroe. Conoce a Juni, descubre el amor y además se embarca en la búsqueda de la familia de un vigilante que dio la vida por una total desconocida”.

La película, por iniciar sus grabaciones en Venezuela en el 2021, siempre y cuando las condiciones de la pandemia cedan, está repleta de contrastes, prejuicios y empatía con el público, según Grossmann.

“La tarima es más emocionante porque tienes gente viéndote, tiemblas por la expectativa, sientes las vibras de la gente, sabes que están ahí. En pantalla es lindo, pero la gente hace la diferencia. Es un tema del momento también”.

Grossmann también tiene presente cómo fueron sus inicios y hasta se atrevió a recomendar a la camada del futuro de los actores y actrices que "la lectura es fundamental a su juicio, la de teatro, al igual que pagar unas clases de actuación (sugiriendo el Gimnasio de Actores)".