Activistas anti-Morales reclaman unidad para enfrentar a Luis Arce

AFP

Hace meses tomaron las calles para impedir que Evo Morales se perpetuase en el poder. Hoy algunos siguen acampando en La Paz, pero su rabia comienza a volcarse también contra la oposición y su incapacidad para hacer frente común contra el delfín del exmandatario.

«Es una vergüenza total que existan personas y politiqueros hambrientos de poder que solamente velan por sus intereses personales», destacó Pablo Alba, un activista que integra un piquete que acampa desde hace semanas afuera de la residencia de la embajadora mexicana en La Paz.

Estos militantes hacen turnos de día y de noche con el propósito de impedir la salida de que exfuncionarios de Morales asilados en la residencia. Duermen en carpas o improvisadas casuchas de plástico y comen en una olla común, destacó AFP.

Al comienzo eran muchos, pero «ahora somos pocos», admite Alba, quien afirma que su vigilia busca asimismo presionar por la unidad de los líderes anti-Morales, quienes una vez más irán divididos a las elecciones, convocadas para el 3 de mayo.

Los antecentes

Morales, aliado de Cuba y Venezuela que gobernó casi 14 años, dimitió el 10 de noviembre en medio de protestas, motines policiales y pérdida de apoyo de los militares, tras una auditoría de la OEA que constató importantes irregularidades en las elecciones del 20 de octubre, en las que había resultado reelegido para un nuevo periodo de cinco años.

Tras la votación, los adversarios de Morales conformaron una suerte de frente común que convocó las protestas que derivaron en su renuncia y la anulación de los comicios.

Pero ahora estos líderes políticos asisten divididos a las elecciones, en los que Morales -asilado en Argentina- buscará una banca en el Senado, imposibilitado de postularse a la presidencia.

En los comicios de octubre, la oposición llevó ocho candidatos para hacer frente al entonces mandatario que buscaba una nueva reelección. Ahora hay seis postulantes además del delfín de Morales, el exministro de Economía Luis Arce, entre ellos la propia presidenta transitoria Jeanine Áñez.

También postulan el expresidente de centro Carlos Mesa, el líder cívico Luis Fernando Camacho, clave en las protestas que condujeron a la caída de Morales, y el exmandatario conservador Jorge Quiroga.

«Sistema fragmentado»

«Estamos polarizados entre quienes promueven y defienden un gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS, el partido de Morales) y quienes creen en la democracia», señaló Carlos Cordero, un cientista político y profesor universitario crítico del exmandatario.

Reconoce que los votantes anti-Morales quieren la unidad para enfrentar al candidato del MAS, quien acapara el 26% de la intención de voto.

Sin embargo, considera que pese a que «hay un sistema político fragmentado», es posible que en las urnas se refleje un «voto útil»: una concentración de sufragios en favor de Mesa o Áñez, en desmedro de otros aspirantes, para impedir un triunfo del MAS.

Una reciente encuesta de la firma Mercados y Muestras coloca a Mesa y Camacho empatados en el segundo lugar con 17%, después de Arce. Les siguen Áñez con 12%, el pastor evangélico de origen coreano Chi Hyun Chung con 6% y Quiroga con 3%.

Se ven básicamente grafitis en favor y en contra de Morales: «Evo ladrón, falso indígena» o «Evo presidente líder indígena» y «contigo somos pueblo».

Los sondeos anticipan que la fragmentación se reflejará en las urnas el 3 de mayo, lo que hará necesario un balotaje, el 14 de junio.

El nuevo presidente debe asumir a fines de junio o principios de julio, lo que marcaría el fin de la crisis desatada en octubre.

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