Alberto Nisman, el fiscal argentino que denunció a Cristina Fernández

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Natalio Alberto Nisman tenía 51 años, dos hijas y una cita para el lunes 19 de enero de 2015 a las 03:00 (hora local) ante el Congreso de Argentina para dar más información sobre la denuncia que había presentado contra la (en ese momento) presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y el canciller Héctor Timerman, dentro del caso AMIA.

Durante sus primeros años, adquirió experiencia en los tribunales de Morón, en la provincia de Buenos Aires, y se casó con la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, con quien tuvo dos hijas y de la que se separó. Su exmujer estaba al frente del Juzgado Federal en San Isidro.

Nisman era el fiscal en la investigación del atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que en 1994 se llevó la vida de 85 personas.

En un escrito de 300 páginas, Nisman señaló a Fernández de Kirchner y a Timerman, entre otros cargos públicos, como autores y cómplices de encubrimiento agravado de los sospechosos iraníes, así como de otros delitos conexos, como obstrucción e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El caso de su vida

Precisamente, en el marco de la causa AMIA, se ganó sus primeras enemistades en mayo de 2008, cuando solicitó la detención del expresidente argentino, Carlos Menem, y del exjuez Juan José Galeano.

En ese momento, Nisman buscó "congraciarse con la presidenta argentina Cristina Fernández mediante la persecución de sus enemigos políticos", según reveló un cable de la diplomacia estadounidense de WikiLeaks.

En 2008, Nisman todavía mantenía una buena relación con el matrimonio presidencial, en especial con el exmandatario Néstor Kirchner.

También tenía vínculos con el (hasta su reciente retiro) hombre fuerte de la SIDE, Antonio 'Jaime' Stiusso, según ha publicado el diario argentino 'Perfil'.

Precisamente, fue Kirchner quien más le apoyó durante los primeros años de investigación, que comenzó en 2005 a través de la Unidad Especial creada por Kirchner y comandada por Nisman que avanzó a paso firme en la denominada "pista iraní".

De hecho, el propio fiscal en 2006 denunció al Estado iraní por presunta participación en el atentado, junto con un listado de sospechosos de ser autores materiales e intelectuales del hecho.

Durante esos años, el apoyo del Gobierno a Nisman era total y se rechazaron todas las ofertas de Irán de acordar salidas políticas al caso, considerando estas peticiones como 'casus belli' ('motivo de guerra'). Nisman trabajaba, según su propio testimonio, "en equipo" con la SIDE para tratar de esclarecer el hecho.

Su investigación se truncó por la falta de colaboración de la República Islámica de Irán, que no acusó recibo de ningún pedido de indagatoria a los sospechosos, ni respondió ninguna de las peticiones del fiscal. Entonces, el Estado argentino canceló todo tipo de vínculos con los iraníes.

El cambio de rumbo del caso

Tras la muerte del expresidente Kirchner, en octubre de 2010, las relaciones comerciales entre Irán y Argentina comenzaron a resurgir.

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner negoció durante dos años con Irán la firma de un memorándum de entendimiento para lograr el avance de la causa, pero todas las negociaciones se dieron a espaldas de Nisman, el hombre que debía interrogar a los sospechosos iraníes.

A medida que trascendía información del polémico memorándum, Nisman se fue alejando de la presidenta, hasta el punto de que mientras el Gobierno defendía su política hacia Teherán, presentó un dictamen en mayo de 2013 en el que acusó a Irán de infiltrarse en países de América latina para fomentar actos terroristas.

La semana pasada, a dos años de la firma del memorándum entre Argentina e Irán, el fiscal afirmó que la presidenta y el canciller argentinos acordaron "la impunidad de Irán" antes de la firma del tratado de cooperación con el país asiático para avanzar en el esclarecimiento del atentado contra la AMIA.

Una muerte antes de la acusación

Nisman fue hallado muerto el 18 de enero de 2015 en su apartamento de Puerto Madero, un barrio de lujo en el centro de la ciudad, por un disparo.

La secretaria del fiscal había sido advertida el domingo por la tarde por sus guardaespaldas de que no respondía a los llamadas telefónicas, no contestaba al timbre de la casa y que el periódico del domingo todavía no había sido recogido.

Más tarde, después de abrir la puerta con ayuda de un cerrajero, la madre de Nisman accedió al apartamento acompañada por uno de los guardaespaldas, encontrándose con el cuerpo del fiscal en el suelo del baño, según declaraciones del Gobierno argentino.

La fiscal a cargo del caso, Viviana Fein, ha asegurado que en los próximos días se conocerán las causas de su muerte: "No voy a aventurar ninguna hipótesis.

No puedo observar si fue suicidio o no. Les pido prudencia. Voy a llevar a cabo la investigación".

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