Magallanes de Catia: reclamo de trabajadores es ignorado por el régimen

 

 

La inmundicia del hospital José Gregorio Hernández se pierde de vista. Baños colapsados, pasillos llenos de camas destruidas y habitaciones repletas de cocinas improvisadas son comunes entre trabajadores y pacientes. El olor a comida se confunde con el de cloacas en un centro médico que dejó de importarle al Ministerio de Salud que a veces a duras penas envía un camión cisterna para surtirlo con agua, que vale decir deben cargar los pacientes hasta su lugar de pernocta.

Trabajadores gritan de desesperación pero sus reclamos no son escuchados. Las lágrimas, la exigencia de un salario digno que no llega. Una crisis que golpea por igual a todos.

Protestas y paros escalonados que no sirven de nada. Iris navas camarera por más de 20 años en el hospital de los Magallanes asegura que no lleva sustento sino infecciones que recoge en su faena diaria que junto a sus compañeras resuelve rompiendo franelas viejas que sirven de coletos o mopas para limpiar ( solo con agua) áreas criticas como quirófanos o salas de parto.

Lo cierto es que los días transcurren y la crisis carcome todo a su paso. La cuerda no estira más y se rompe por lo más delgado y son pacientes que sufren y trabajadores que deben vender café, cigarros y helados para completar sus costos de alimentos. Cuando se enferman es otro drama, no existe la posibilidad de tener dignidad, ni de ser atendidos porque para ellos tampoco hay insumos.

 

 

 

 

 

 

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