Más de 40 años sin mantenimiento tenía el cableado que mató a un agricultor en Lara

Foto: karina Peraza.

César Alberto Guédez (46) murió electrocutado luego de que recibiera una descarga de 13 mil voltios tras tropezarse con una guaya que se desprendió. El hecho ocurrió el 30 de septiembre a las 5 de la mañana y sus familiares responsabilizan a Corpoelec, porque era una instalación que nunca ha recibido mantenimiento y fue instalada hace 43 años.

Funcionarios del eje de Homicidios del Cicpc Lara, ese día recibieron el reporte. Había un muerto en la comunidad Tamboralito, ubicado en el municipio Crespo del estado Lara y, según lo indicado por la empresa eléctrica, se trataba de una persona que intentaba robar cableado.

Las residentes de Tamboralito relatan que en esa comunidad son víctimas de racionamiento hasta dos veces diarias y el domingo 29 de septiembre fue uno de esos días en que la electricidad regresó entre 9 a 10 de la noche. Pero a la 1 de la madrugada ya del 30, la energía se volvió a ir y nadie sabía las razones. Pero pasaron la noche y amanecieron sin electricidad.

A César a quien conocían como “El Negro” nada de esto lo detenía. Debía levantarse temprano para ordeñar sus vacas y los 20 litros diarios de leche que sacaba, la cambiaba por comida para llevar el sustento a su hogar que estaba constituido por su esposa y tres hijos de 9, 2 años y 1 año y cuatro meses. Salió a las 4 de la mañana. En su faena solía durar al menos una hora y luego iba a la casa de su mamá a guardar el producto, pero nunca llegó.

La señora Bertha María Guédez a las 6:40 de la mañana le extrañó que su hijo no había llegado y se lo comentó a su hija Francis Torres, quien pensó que no había ido a trabajar. Pero el instinto de madre le decía que algo había pasado. La esposa de El Negro llegó preguntando por él y al ver que no estaba en casa de su suegea se fue al conuco y allí lo vio tirado. Comenzaron a pedir auxilio.

Francis  pensó que estaba desmayado y fue por él,  pero no lo llegó a tocar. Solo  describió que se sintió atraída por una fuerza que la haló y la paralizó. "Sentía una presión en el cuerpo, sentía dolor, ya no podía más", relaró.

Agregó que su mamá fue a agarrarla y también le pasó lo mismo. Las mujeres se estaban electrocutando y fue una prima quien agarró un palo y las separó. Para Francis fue como una eternidad pero le contaron que fueron segundos. A su mamá la electricidad tan solo la golpeó.

Mientras a El Negro la corriente de la guaya que era de alta tensión le carbonizo sus piernas y le causó la muerte instantáneamente. Su familia presume que por la oscuridad no se percató que la guaya se había caído cuando venía se tropezó y se electrocuto.

Yaneira Rivero asegura que ese día cambio su vida de forma violenta. Ahora le toca salir adelante con sus tres niños, pues su esposo hoy fallecido era quien llevaba el sustento a su hogar.

Confiesa que desde entonces no ha podido conciliar el sueño pero confía en Dios. Asegura la mujer que este tipo de hechos ha pasado en otras comunidades como El Cayao y Tinajitas y Corpoelec no les solventa el problema, sino muchos meses después.

En esta ocasión vinieron porque hubo un muerto, "si no no lo habrían hecho". Considera que es Corpoelec el responsable de lo sucedido porque nunca se le ha  hecho mantenimiento a esas instalaciones eléctricas.

Francis la hermana de César comparte la misma opinión. Ella comenta que hacía años que "eso sonaba" y quienes trabajaban en el conuco lo hacían con miedo, pero jamás pensaron que llegaría a matar a un miembro de su familia.

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