Tumeremo no descansa de los ataques: denuncian nuevos asesinatos

No es la primera vez que el pueblo de Tumeremo denuncia atrocidades atribuidas al comandante del Fuerte Tarabay, Ernesto Solís. Ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, violaciones contra mujeres, ribis, acoso.

En la Fiscalía de Puerto Ordaz ofrecieron medida de protección para los familiares de algunas víctimas que han denunciado. Pero el pueblo pide a gritos «fuera Solís». Exigen que el comandante del Ejército sea sacado de Tumeremo.

Este martes estuvo en el municipio Sifontes una comisión nacional de la Fiscalía, para interpelar al comandante Solís, precisamente por las denuncias en su contra.

En la plaza Bolívar, el pueblo esperaba a los fiscales para tener respuesta. Familiares, motorizados y trabajadores de las minas se concentraron en hicieron una pequeña marcha para exigir la salida de Solís. Los fiscales llegaron al sitio, pero no se bajaron de sus vehículos al notar la presencia de la prensa y dejaron al pueblo esperando.

Constantemente ocurren asesinatos y desapariciones que no siempre salen a la luz pública. La más reciente fue hace por lo menos dos fines de semana. Se habla de al menos seis asesinados.

Entre ellos está Emmanuel González, de 35 años e hijo de Emma López. Dejó a una niña de siete años. Su madre afirma que su asesinato fue a manos del Ejército.

«Ellos (Ejército) fueron los que lo mataron. Él se fue para mantenernos y darnos una vivienda porque no teníamos con qué. Él era mi único hijo, mi único sustento y el de mi nieta. Lo enterré el sábado y hay otros dos muchachos de San Félix que no aparecen», contó López entre llantos desgarrados.

La familia de los desaparecidos ya acudieron a la morgue y sus cuerpos no están. En las minas no pueden buscarlo, quien entre es posible que no salga vivo. La mayoría están tomadas por el Ejército.

Deysi Castillo enterró a su hermano David, de 27 años, hace ocho días. Su cuerpo tenía dos impactos de bala, uno en la pierna y otro en la espalda.

Contó que el informe alega resistencia a la autoridad, pero quienes lograron escapar le aseguraron que nunca hubo voz de alto, tampoco enfrentamiento. «Cuando hay enfrentamiento los tiros son de frente, no de espalda».

El pueblo amenaza con cerrar la troncal 10 hasta lograr la salida de Solís. Al Ejército también lo han denunciado de meterse en las casas a robar oro, comida, celulares y violar a mujeres. Delitos que se mantienen impunes.

Rosales

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