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La dolorosa situación que le espera a Venezuela después del COVID-19 (+Video)

Las condiciones de precariedad que vivíamos antes del coronavirus hacen más difícil que Venezuela después de la pandemia logre reactivar su economía, en vista sobre todo a las consecuencias que generan la caída del flujo de remesas de nacionales en el extranjero y el derrumbe de los precios del petróleo.

Tal señalamiento lo hizo Omar Zambrano, economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), en la conferencia “Impactos socio-económicos de la pandemia en Venezuela”, realizada a través de un live de Instagram en la cuenta @economia_ucab.

A esos dos factores preponderantes que incidirán sobre el futuro de la Venezuela post COVID-19, se le suma que el escenario de financiamiento internacional no será el mismo que hace meses, cuando llovían “ofertas” por apoyar humanitariamente al país.

Zambrano está convencido que Venezuela no tiene solución que no pase necesariamente por un cambio político, pero está claro que la situación y las expectativas no son iguales que antes del COVID-19.

Contexto mundial

A juicio del profesor de la Ucab, esta crisis es un tanto inusual, porque está enmarcada en un proceso de recesión global, pero a la vez no se puede afrontar con las típicas herramientas  que el mundo y los gobiernos tienen para atacar las crisis económicas.

Esta no es una crisis de insuficiencia de demanda, cuando algo pasa en las familias de las empresas y se deja de consumir y de adquirir bienes y servicios, lo cual se afronta con estímulos fiscales y monetarios para que se consuma más, lo que en economía se llama un “choque de demanda”.

Esto es distinto, porque por control sanitario de la pandemia obligaron a todo el mundo a no movilizarse y permanecer en sus casas. Las medidas tradicionales entonces no funcionan, porque no se puede estimular a gastar más. Se llama más bien un “choque de oferta”, explica. Porque por más que estimulemos la demanda de los bienes y servicios, la economía no va a reaccionar.

Sostiene que los gobiernos del mundo más bien se están enfocando en que esta crisis sea temporal y lo más corta posible, con el objetivo de aumentar la tasa de sobrevivencia de los empleos y que las familias superen el bache económico sin efectos graves sobre su bienestar.

Este tipo de situación se enfrenta a través de fortalecer el sistema de salud pública, programas de protección del ingreso y apoyos financieros a la gente, confiando que para cuando se salga del confinamiento las empresas no mueran y los empleos se reanuden. Todo esto dando facilidades de créditos, facilidades para pagar impuestos, de compromisos de pago.

En este escenario, los países desarrollados tratan de compensar con sus ahorros, pero los países en desarrollo tienen poco margen de aplicar políticas fiscales por lo limitado de sus recursos.

El problema es tan grave que el FMI reportó que en 190 países de los 200 países que lo integran van a caer en una recesión.  Incluso, economías como las de EEUU ya lo están sintiendo fortísimamente.  En las pocas semanas de cuarentena, en el país norteamericano ya se han perdido 22 millones de puestos de trabajo, de acuerdo a analistas radicados en el mismo suelo.

Tantos los países de Norteamérica, como de Europa y Asía están pasando fuerte impacto sobre sus economías, por lo cual que América Latina y áfrica puedan pedir apoyo financiero ahora es más complejo.

Dada la naturaleza global de la recesión, estos países desarrollados ahora caen en la dificultad para apoyar programas financieros a naciones en desarrollo, como lo venían haciendo, porque ahora se tienen que ocupar hacia sus adentros, sus consumos internos y la reactivación de sus economías.

Venezuela después del COVID-19

Venezuela  depende de los flujos de remesas de nacionales en el extranjero, que por ser una recesión global también están cayendo. Muchas de esos migrantes están en el peor de los mundos, porque salieron de Venezuela buscando estabilidad y mejores condiciones de vida, y hoy se encuentran sin empleo o sin el ingreso diario que dependían, basados en el comercio informal. “Están viendo ahora cómo sobreviven, y menos en mandar remesas a sus familias en Venezuela”, indicó Zambrano

Esto aunando al derrumbe de los precios del petróleo, que repercute sobre todo los trabajadores del sector público y en la población que depende de los programas sociales.

Así, el Estado venezolano tiene enorme dificultades que le permitan generar divisas para importar los alimentos y bienes y servicios que necesita.

Las condiciones socioeconómicas de Venezuela incluso antes de la pandemia ya eran muy vulnerables, “cifras estremecedora, más bien preocupantes”, que requieren programas de subsistencia para poder seguir. A esto se aúna el COVID-19

Venezuela no va a tener opciones de financiamiento hasta que decida cambiar de rumbo y se pueda poner en pie un programa de estabilización y de reformas que permita la reapertura de los mercados internacionales, la recuperación del sector petrolero, la entrada de la ayuda financiera y humanitaria por parte los países del mundo y permita poner a funcionar una red de protección social más funcional.

Dijo, sin embargo, que “en este momento de la pandemia todos los países están en crisis al mismo tiempo. Venezuela hace unos meses era la súper estrella potencial, en caso de que hubiera un cambio político. Un cambio político en Venezuela podía avizorar que iba a producir una avalancha de financiamiento internacional, en proyectos, en financiamiento privados, del sistema internacional, de los multilaterales, todo el mundo estaba interesado de que se abrieran las compuertas.  ¡Ahora no es así! Ahora Venezuela va a ser uno más de los países del mundo compitiendo por recursos escasos”.

Si pensamos en una solución de problema político y que Venezuela logre enrumbarse hacia otro punto, la abundancia de financiamiento internacional, que era previsible en Venezuela hasta hace unos pocos meses, ya no será así. “Será uno más, póngase en la cola, vamos a evaluar sus prioridades. Va a estar donde todos los países en desarrollo, van a estar compitiendo por los mismos recursos”, sentenció.

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