Ciudad de México impondrá pena de prisión a quienes promuevan "terapias de conversión" sexual

¡INACEPTABLE! Ciudad de México aplicará pena de cárcel a quienes no se

Un terapeuta mantuvo arrodillada tres horas a Jazz Bustamante para obligarla a que "renunciara a la homosexualidad" durante una terapia de conversión sexual, práctica que ahora es castigada con cárcel en Ciudad de México.

Bustamante llegó a la sesión en el estado de Veracruz (este) a los 21 años, motivada por llevar una vida espiritual. Pero en medio de alabanzas cristianas, en unas cabañas vacacionales, asegura que fue insultada y humillada.

"La persona que estaba a mi lado dijo: 'Tú no naciste así, dinos la verdad, tú dices que no te violaron pero a ti te violaron'", relata la joven a la AFP que intentó en vano reivindicar su orientación.

La tortura contra la comunidad LGBT+

Este método, conocido como Esfuerzo para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género (ECOSIG), fue prohibido a finales de julio por el Congreso de Ciudad de México tras años de lucha de organizaciones LGBT+.

Es el primer estado de México en ilegalizar las también llamadas "terapias de conversión" y castigarlas con penas de dos a cinco años de cárcel.

Además de la prisión, el código penal de Ciudad de México impone de 50 a 100 horas de trabajo comunitario a quien “imparta u obligue a otro a recibir una terapia de conversión”. Los castigos aumentan si la víctima es menor de edad, reseña la agencia.

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Los encuentros son promocionados por organizaciones religiosas o conservadoras que prometen "curar" la homosexualidad y ofrecen consultas para "recuperar la heterosexualidad".

Iván Tagle, quien dirige el colectivo Yaaj, que impulsó la prohibición, vivió una dura experiencia a los 15 años.

"Me privan de la libertad durante tres días sin poder comer, sin poder dormir, sin poder tomar agua como práctica en la que se me somete a mucho estrés. Me hacen regresiones, es una tortura psicológica", evoca Tagle, de 31 años.

El activista denuncia que las intervenciones también suelen incluir golpes y abusos sexuales.

Emiliano Contreras, de 22 años, fue sometido a presiones de su padre, que lo llevó a Cuba a visitar prostitutas creyendo que así cambiaría su orientación.

"¿Cómo le dices a una trabajadora sexual en Cuba, en la Habana Vieja, que estás ahí (...) porque eres gay y te están intentando quitar lo gay?", dice Contreras. AFP