Intensifican búsqueda de desaparecidos tras letales temporales en Brasil

Los bomberos estiman que aún hay unas 20 personas sepultadas. AFP

Voluntarios y bomberos intensificaron el 5 de marzo las labores de rescate en comunidades del litoral de Sao Paulo reducidas a escombros y barro por los temporales que dejaron por lo menos 24 muertos y casi treinta desaparecidos en menos de dos días.

Según destaca la agencias AFP, en las últimas semanas, las inusuales precipitaciones han dejado más de cien muertos y miles de desalojados en los cuatro estados del sudeste de Brasil (Minas Gerais, Sao Paulo, Rio de Janeiro y Espirito Santo).

Los especialistas explican que esos fenómenos extremos se originan en nuevos patrones climáticos, pero que se ven agravados por la urbanización caótica en amplias franjas de la región más rica y poblada del país.

Las imágenes de inundaciones y deslaves encabezan los noticiarios.

En el cerro Barreira de Joao Guarda, en Guarujá, en el interior de Sao Paulo, decenas de personas retiraban troncos de árboles y barro con palas o incluso con las manos en busca de sobrevivientes.

Donde antes había unas cuarenta casas ahora sólo hay escombros, utensilios de cocina, electrodomésticos destruidos y otros retazos de vida doméstica.

Los bomberos estiman que aún hay unas 20 personas sepultadas. Los vecinos aseguran que el número es mayor.

Eventos extremos

La formación de un cinturón de nubes en el centro del país y la ausencia de fenómenos como El Niño y la Niña, que reducen el volumen de las precipitaciones y elevan la temperatura, permitió que las lluvias que entran por el sur actuasen en el sureste, explica Andrea Ramos, del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet).

Los temporales son esperados en la estación estival, pero se observa "un aumento de eventos extremos, por ejemplo cuando la lluvia que debía caer, digamos, en tres días, cae en menos de 24 horas", explicó Ramos sin vincular directamente ese fenómeno al cambio climático.

"Tuvimos en este verano dos promedios más extremos. La primera mitad de la estación fue más seca" pero "a mediados de enero comenzó una muy lluviosa", dice Marcelo Seluchi, del Centro de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden).

Ambos especialistas coinciden en que el crecimiento de las ciudades y la acción humana impactan en el ambiente y, en consecuencia, en el clima.

"El aumento de la población y el crecimiento de las ciudades significa que reemplazamos la vegetación por cemento y aquí viene un problema muy antiguo de Brasil: hay muchas construcciones en lugares de riesgo", dijo Seluchi.

Más de la mitad de la población de las capitales de Rio, Sao Paulo, Espirito Santo y Minas Gerais está en zonas de riesgo y 80% de ese total "son de vulnerabilidad alta o muy alta, viven en casas muy precarias, con densidad de población elevada y alto porcentaje de niños y ancianos", agregó.

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