La historia de Yurancy Castillo: una venezolana que murió por coronavirus en Perú2 min read

La historia de Yurancy Castillo: una venezolana que murió por coronavirus en Perú
Foto: cortesía

Yurancy Castillo partió de Venezuela producto de la crisis humanitaria que vive el país, que provocó que su salario fuera prácticamente inútil.

Ella era trabajadora social y no quería abandonar su  país, pero las circunstancias la llevaron a buscar oportunidades en otras fronteras. “No te preocupes. Me voy a un mejor futuro”, le dijo Yurancy ante de partir a su madre llorosa.

La joven criolla llegó a Perú, después que su hermano vendiera su motocicleta para cancelar el costoso boleto de autobús hasta la nación inca. Atravesó cuatro países y llegó a su destino, pero sus sueños serían sofocados una y otra vez, según la agencia de noticias AP.

Apenas llegó a su nuevo hogar, trabajó vendiendo máquina de coser, pero le pagan poco. Los peruanos, por su parte, se encontraban escépticos ante la llegaba de venezolanos, que alcanzaron una población de 800 mil personas antes de la pandemia de coronavirus.

Por su parte, una extraña neumonía provocaba algunas muertes en Wuhan, una populosa ciudad en el centro de China. Así pues, de un día a otro, eran miles los casos en el gigante asiático y los infectados comenzaron a expandirse por todo el globo.

Yurancy, una de las miles de víctimas del coronavirus

Hasta este 10 de julio, ya se han reportado 12,6 millones de casos de coronavirus, que han generado 561 mil fallecidos. Perú, a medio mundo de distancia del epicentro de la pandemia, ya alcanzó los 319 mil infectados y los 11, 500 decesos. Ahí está incluida Yurancy Castillo.

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En mayo, la venezolana tuvo fiebre y paso una semana en un hospital. Estuvo ingresada, pero no mejoró, lo que obligó a los médicos a suministrarle oxígeno. No obstante, tras tres semanas en los cuidados intensivos, murió en el sur de Perú.

«Se supone que los niños deben enterrar a sus padres. Nunca pensé que mi chica se iría antes que yo, en otro país», dijo Mery Arroyo, de 54 años, madre de Yurancy Castillo.

Así pues, la joven venezolana se convirtió en una de las miles de víctimas de la COVID-19 en todo el mundo, generados por una pandemia de paralizó el mundo. No obstante, en unos años podría existir una vacuna, pero será difícil olvidar los casos como los de Yurancy: venezolanas que buscaban un mejor futuro pero sucumbieron ante el diminuto virus.