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La historia del matrimonio que cuida a niños migrantes que llegan solos a la frontera de EE.UU. por "amor al projimo"

El portal Debate informa que dos hermanos guatemaltecos, de 8 y 17 años, son los huéspedes más recientes de un matrimonio dominicano radicado en Orlando (Florida) que se dedica a dar "mucho amor, cariño y contención" a niños migrantes que llegan solos a la frontera de México con Estados Unidos.

Adalberto y Liliam trabajan para Bethany Christian Services (BCS), una organización sin fines de lucro con sede en Michigan que ubica a niños no acompañados en hogares de acogida en todo el país, y, aunque son remunerados por la tarea, lo hacen básicamente por amor al prójimo, afirmaron a Efe.

"Para nosotros es una misión, la de ayudar a la mayor cantidad de niños posible", dijo Adalberto. "Estos niños carecen de todo, han pasado por experiencias increíbles para llegar hasta aquí y merecen que los tratemos como a nuestros propios hijos", agregó.

La tarea de esta pareja, como padres de acogida, comenzó hace seis años en Nueva York, cuando se enrolaron con la organización Rising Ground. Desde hace un año y medio lo hacen en Orlando para BCS. El estipendio que reciben por su trabajo es de 50 dólares diarios para cubrir los gastos de alojamiento, alimentación y ropas.

"No lo hacemos por el dinero", afirmó la madre de esta familia que ya vio partir de casa a sus tres hijos propios, de 22, 25 y 28 años. Pero Liliam presume también de que ya ha atendido a más de 100 niños, el más pequeño de 3 años de edad.

La ola migratoria

Según cifras anunciadas por el gobierno de Estados Unidos, durante marzo llegaron casi 19.000 menores no acompañados por uno de sus padres o un tutor legal a la frontera sur con México, sobre un total de más de 172.000 inmigrantes o solicitantes de asilo.

El gobierno del presidente, Joe Biden, decidió dejar de expulsar a los niños que llegan solos, algo que la presidencia de Donald Trump hacía y entregarlos a familiares que ya viven en el país mientras los tribunales estudian sus casos.

Aquellos que tienen suerte pueden dejar pronto el hacinamiento que se vive en los centros de la Patrulla Fronteriza o la custodia que ofrece el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Estos menores son reubicados con los familiares que puedan tener dentro del país mientras se procesa el pedido de asilo.

BCS, y otras organizaciones de su tipo trabajan para colocar a los niños bajo la custodia del gobierno en hogares de acogida temporales, con estadías que pueden ir de tres semanas a tres meses, mientras se identifica a las familias finales.

Niños traumatizados

Según relata Adalberto, la mayoría de los niños que pasan por su casa tienen traumas y no hablan sobre las malas experiencias pasadas, pero igualmente son "muy cariñosos, amables y humildes".

Su primera reacción, apenas se ubican en su nueva morada, es "mostrar un papelito con un número telefónico y el nombre de alguna persona" que traen como contacto.

Los padres de acogida facilitan la conexión, pero no pueden hacer preguntas. "Ellos (los niños) hablan cuando quieren, y cuando lo hacen sueltan todo lo que han acumulado durante su odisea", dijo Liliam.

En el caso de BCS en esta ciudad de Florida, los niños son llevados de 8 de la mañana a 3 de la tarde a un centro de la organización en Orlando donde los mantienen ocupados, reciben atención psicológica y enseñanza en el nivel escolar correspondiente.

Con los padres de acogida pasean, van a la playa o a los parques temáticos de la ciudad. De regreso a casa, se los ayuda con la tarea y la jornada se completa en la cocina donde habitualmente colaboran con los padres de acogida en la preparación de sus platillos preferidos para la cena.

Cynthia Quintana, directora de programas de albergue de Bethany Christian Services, dijo a Efe que los niños "son mejor cuidados" en un hogar familiar, con padres que trabajan mano a mano con nosotros y satisfacen sus necesidades individuales y únicas, en lugar de los refugios tradicionales.

Si bien BCS ha estado asentando a refugiados desde 1975 y trabajando con niños no acompañados desde la década de 1980, el aumento actual de la frontera ha presentado desafíos también para la propia organización cristiana.

Para abordar la creciente demanda de espacio, Bethany trabaja con la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) del Gobierno para expandir su capacidad de camas en sus actuales centros de Michigan, Orlando, Indianápolis, Pensilvania y California, que tiene como misión reducir al máximo el tiempo en el que los menores pasan en los albergues y son entregados a sus allegados familias de acogida.

Fuente: DEBATE

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