A Maduro lo ayudaron las críticas blandas y el Covid-19 en el escenario internacional (análisis)

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Cohesionado a lo interno, el régimen de Nicolás Maduro resiste mejor un tablero geopolítico en el que sus apoyos son prácticamente nulos y sus rechazos lo rodean. Su mejor esperanza, paradójicamente, reposa en las críticas blandas, que se desmarcan de la posición de EEUU, que exige su salida del poder, y solicitan una transición negociada internamente en la que podría ganar tiempo.

Este no es solo razonamiento de la mayoría de la oposición venezolana, sino de expertos consultados por Caraota Digital. Algunas posiciones, como la de la Unión Europea, incluso han llamado a retomar mecanismos que en la práctica han sido desechados por las dos partes, como el proceso que podría llamarse Oslo-Barbados; o el llamado "Grupo de Contacto Internacional". Esa pretendida neutralidad está produciendo grietas a lo interno de la UE. Al proceso en marcha de la crisis venezolana se ha sumado la pandemia del coronavirus.

Apoyos duros en crisis

Félix Gerardo Arellano, internacionalista, destaca que el tablero geopolítico internacional muestra un claro desbalance. Los apoyos de Maduro pueden concretarse en Rusia y Cuba, este último sin ningún peso geopolítico; y China, que ya venía distanciándose calculadamente del madurismo al menos desde 2017, y que enfrenta ahora la acusación global de haber causado la pandemia. A este día, parece "buscar sobre todas las cosas mejorar su relación con Estados Unidos", afirma este experto. Por lo tanto, solo puede preverse mayor distanciamiento de Venezuela.

Rusia, por su parte, no está como para apoyar mucho: se ha salvado (hasta ahora) de ser un foco mayor de la pandemia de Covid-19, pero su economía ha crujido con el desplome de los precios del petróleo y Rosneft ya no está en Venezuela para apoyar al régimen de Maduro produciendo crudos que de todas maneras vendería a pérdida. Venezuela, como afirmó el economista José Miguel Uzcátegui, hoy es un país "sin acceso a los mercados internacionales sin acceso a los mercados financieros ni a las donaciones o los financiamientos a fondo perdido".

Pero la crisis global no juega solo en contra del chavismo, sino más bien a favor.

Y así, los apoyos duros de la oposición, comenzando por el propio EEUU, castigado por la pandemia, entran ahora en un proceso muy complicado de opinión pública. EEUU, por su enorme peso económico, puede caminar y masticar chicle al mismo tiempo, es decir, ocuparse de la pandemia y de que, como dijo Donald Trump, "los narcotraficantes no se aprovechen de la pandemia para inundar nuestro país de drogas", apoyado por otras tres grandes potencias con intereses en el Caribe: Francia, Holanda e Inglaterra. EEUU también asume, por su poder, dos posiciones estratégicas: opción militar o de estrangulamiento financiero del régimen de Maduro, y la oferta política del Marco de Transición Democrática, que ha sido aceptado mayoritariamente, pero con algunas reservas muy importantes.

Por ahora, la operación antidrogas de EEUU en el Caribe es respaldada por 25 países por eso mismo, porque es una operación antidrogas y no una operación militar contra el régimen de Maduro, aunque estrangular el flujo de productos ilegales, según los cálculos de EEUU, creará una presión insalvable para el régimen.Una operación militar tendría mucho menos apoyo: Curazao, por ejemplo, que tiene una de las bases de EEUU más grandes en el Caribe, ya ha advertido que apoya la operación antidrogas, pero jamás apoyará una acción militar. A esa détente se aferra Maduro para resistir, cohesionado a lo interno.

Otros aliados duros de la oposición venezolana, como Colombia o Brasil, con un Duque muy mermado en su poder y un Bolsonaro al que en su país perciben como muy lejos de ser el líder que las circunstancias exigen, también han entrado en una suerte de pausa en relación con el tema venezolano, al igual que Chile, al que la pandemia agarró luego de cuatro meses de protestas y cuestionamientos a la presidencia de Sebastián Piñera, señala Arellano.

España complicada, Europa complicada

El tibio comunicado de la Unión Europea respaldando el Marco de Transición Democrática, pero al tiempo pidiendo una solución negociada por los propios venezolanos, y recordando el Grupo de Contacto Internacional, sigue siendo la posición pivote que necesita el madurismo para resistir en el poder, alargando procesos negociadores que no han producido resultados.

Pero la propia posición de la UE en relación con el tema venezolano terminó resquebrajándose ante comunicados como el de España, que "examina con interés" pero no asume ningún compromiso (y que a través de Josep Borrell, alto comisionado de la diplomacia europea y pieza clave del PSOE, terminó trasladándose al tono del comunicado comunitario), y posiciones muy firmes como las de Alemania, Francia o el propio Reino Unido, aunque este acabe de salir de la UE.

Arellano indica que España marca el camino de la UE en sus relaciones con Latinoamérica, por obvias razones históricas. Pero señala también que el debate interno de España y la influencia de Podemos han terminado llegando a la posición comunitaria sobre Venezuela. También indica que la Unión Europea viene del proceso traumático de la salida de Inglaterra, y que debido a la pandemia, hay otros frentes abiertos entre los países del sur y del norte del viejo continente.

¿Hacia dónde vamos?

Ante la grave crisis interna que vive el país, indica el internacionalista, los políticos de oposición tienen que asumir la difícil tarea de lograr, al mismo tiempo, movilizar a la gente y que esta se quede en su casa, señala Arellano.

En el escenario internacional, indica, hay una suerte de pausa, aunque claramente la presión contra Maduro se mantiene y se espera que haga su efecto en algún momento que no ve cercano, porque cree que el mandatario tiene la capacidad de resistir: su cohesión interna, cree, ha aumentado luego de las imputaciones por narcotráfico contra Maduro y su grupo más cercano, y el coronavirus le ha permitido aumentar su autoritarismo sin que haya reacción internacional. "Solo hay que ver cómo ha crecido el número de detenidos alrededor de (Juan) Guaidó", señala.

Difícilmente la política de EEUU pasará del wait and see (si la mezcla de sanciones, presión militar y estrangulamiento de financiamientos irregulares) surte efecto y motiva el quiebre interno del régimen.

Luego de la crisis del coronavirus, se realinearán posiciones y surgirá un panorama internacional que cambió incluso antes de la pandemia, como afirma el experto: posiciones como las de Argentina o México, que pasaron de duras a blandas, o la de Uruguay o Bolivia, que pasaron de estar a favor a estar frontalmente en contra del régimen de Maduro.

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