Aislados, sin alimentos: así torturan a presos políticos en Venezuela

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Durante los últimos 20 años la opinión pública nacional e internacional ha conocido suficientemente sobre el tema de los presos políticos en Venezuela. Este miércoles, a propósito de celebrarse el Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura,   recordamos los nombres de quienes  han sido vilmente torturadas estando bajo custodia de los organismos de seguridad del Estado.

Hasta este 25 de junio el Foro Penal, en voz del abogado Alfredo Romero, había contabilizado la cantidad de 688 presos políticos en todo el país.

La cifra incluye a civiles y militares detenidos por razones políticas y a un menor de edad.

Desde hace 16 años varios funcionarios de la extinta Policía Metropolitana (PM) se encuentran detenidos por  los sucesos del 11 de abril de 2002.

Héctor Rovaín, Marco Hurtado, Luis Molina, Erasmo Bolívar y  Arube Pérez se encuentran en una celda de la cárcel de Ramo Verde a pesar de que el propio ex presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, Eladio Aponte Aponte, confesó que eran inocentes.

El comisario Iván Simonovis, a quien sentenciaron por el mismo caso, estuvo por más de 7 años en una celda donde no se podía levantar del piso ni llevar sol.

Este preso político se acaba de evadir de su arresto domiciliario. A pesar de encontrarse en su casa tenía puesto un geolocalizador en el tobillo izquierdo.

La juez 31 de Control de Caracas, María Lourdes Afiuni, fue encarcelada en el Inof para que conviviera con las mismas personas que ella había procesado judicialmente.

En dicho lugar, con anuencia de la directora del penal y del Ministerio Público, no solo fue violada sexualmente sino sometida a cualquier tipo de torturas físicas y psicológicas.

Los diputados Juan Requesens y Gilber Caro han sido secuestrados, aislados, drogados y exhibidos en videos y fotografías mostradas por las autoridades del régimen.

Caro ha informado públicamente que durante meses solo comió arroz blanco y tomaba agua de una filtración de la celda donde se encontraba.

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Con o sin uniforme

Los militares detenidos en la Dgcim y otras cárceles del país no escapan de esta política de Estado.

Los abogados que se ocupan de estos casos han denunciado que los uniformados son torturados con cargas eléctricas en sus partes íntimas y hasta colgados de cabeza casi hasta morir.

Hace meses se filtró un video donde se aprecia al capitán Juan Carlos Caguaripano mostrando un pote de plástico donde orinó con muestras de sangre.

El ex ministro de la defensa, Raúl Isaías Baduel, ha estado varios años encarcelado en la Tumba, un lugar completamente blanco, sin ventilación e iluminado con reflectores.

La idea es que se desoriente en tiempo y espacio y pierda progresivamente la visión.

Un general involucrado en el llamado Golpe Azul, preso en la cárcel de Santa Ana, en el estado Táchira, tiene cáncer de garganta y no le prestan asistencia médica.

Inolvidables resultan las imágenes del general Ángel Vivas en precarias condiciones dentro del Helicoide.

Un preso político, ya en libertad, informó que en varias oportunidades lo montaron a golpes en una camioneta y lo ruleteaban por toda la ciudad haciéndole creer que en cualquier momento sería lanzado por un barranco.

“Era parte de la tortura que me aplicaban”, dijo.

El peor de los casos es el del  concejal Fernando Albán, quien murió en extrañas circunstancias tres días después de ser detenido en el aeropuerto de Maiquetía.

La versión oficial indica que Albán se suicidó lanzándose del piso 10 del Sebin de Plaza Venezuela, pero las dudas aún persisten en la mente de los venezolanos.

Con Albán suman 6 presos políticos que han muerto estando bajo la custodia del Estado.

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