Alerta: ¿Podrá esta vez Guaidó regresar a Venezuela? (+Video)

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El sábado al mediodía algunas cuentas de redes sociales  soltaron la «bola» de que Juan  Guaidó estaba en la frontera colombo venezolana huyendo del país.

Representantes formales de la prensa no dimos crédito a la especie porque esas cuentas no nos resultaban fiables y porque más bien, pese al incremento de las agresiones en contra de su persona y el grupo mayoritario de diputados que preside, su actitud fue tajante y desafiante en eso de no cejar en la lucha por la liberación de Venezuela.

El domingo 19 de enero otro gallo cantó. Las fuentes oficiales de la presidencia interina confirmaron que había salido del territorio nacional, no huyendo, sino a cumplir una agenda de Estado del más alto nivel. Incluso se habla de la posibilidad de un «cara a cara» con Donald Trump.

Recibido con honores de Jefe de Estado en la Casa de Nariño, luego del encuentro con el Presidente colombiano, Iván Duque, y su plana mayor, el mundo permanece expectante  frente al anunciado encuentro con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo.

Obviamente es de interés general la repercusión de esta gira, de un presidente interino que, además, lleva consigo el reto de actuar libre de disciplinas partidistas. Por eso podría tomar decisiones audaces sobre el devenir de la lucha democrática en Venezuela.

Así lo espera mucha gente en su país: decisiones audaces, nuevas, trascendentes, que inspiren nuevamente a una nación impactada por el hecho de que en 2019 no se concretó el mantra del fin de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres.

Ya en tierra colombiana el también presidente de la Asamblea Nacional venezolana declaró que regresará a su patria con muy buenas noticias para todos cuantos claman por cambio.

Pero salta a la palestra una duda: ¿Podrá regresar Juan Guaidó a Venezuela? Es decir, ¿Las autoridades del régimen de Nicolás Maduro lo dejarán regresar?

Cuando Guaidó salió del país en enero de 2019 a propósito del intento de ingreso de ayuda humanitaria a través de los puentes y pasos fronterizos de Táchira y Bolívar, tanto Nicolás Maduro como Diosdado Cabello, por citar a fuertes representantes del régimen imperante en Venezuela, subieron volumen a sus amenazas.

Es obligatorio recordar que luego que un personaje con capucha tapando su rostro se reuniera en algún lado con Diosdado Cabello, a las pocas horas un personaje llamado Juan Guaidó resultó juramentándose Presidente Encargado de Venezuela, en atención a mandatos constitucionales, habida cuenta de que se había producido un vacío de poder en la jefatura del Ejecutivo nacional.

La furia del reunido con el tipo de la chaqueta con capucha, es cosa de lectura política, pero llevado a la justicia acomodada a las órdenes de Nicolás Maduro, se convirtió en un proceso del Tribunal Supremo que, entre otras cosas, dictó una prohibición de salida del país a Guaidó.

Pero «el tipo salió del país en febrero» y no sólo fue a Colombia, sino que en pocos días logró un importante periplo latinoamericano que le labró lo que el mismo ha dado a llamar «construcción de capacidades» en lo atinente al apoyo internacional.

Diosdado Cabello en su acostumbrado tono burlista señalaba que si era por el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar que pensaba volver, Guaidó encontraría un gran recibimiento policial y judicial, que ya en esos preparativos estaba encomendado a actuar el gobernador de la zona, general madurista Luis García Carneiro.

Juan Guaidó regresó por ese mismo aeropuerto y como se dice en el argot popular venezolano, muchos amenazadores del régimen tuvieron que meterse la lengua en el…

Ahora el ambiente es distinto. Para Maduro y para Guaidó. El jefe del régimen imperante carga a cuestas mayores urgencias por la agobiante presión financiera en su contra, y por su parte el presidente interino, si bien nunca fue reconocido en el madurismo por esa condición, ahora mismo ni siquiera le reconocen como presidente del Poder Legislativo.

La de encarar las amenazas de Maduro es sin duda una de las actitudes de Guaidó menos sometidas a discusión. Pero, repito, ahora el ambiente es otro.

Irá Guaidó a Europa, donde la semana pasada se emitió a instancias del Parlamento de la Unión Europea, un duro informe contra las graves acciones de violencia generalizada en las que ha incurrido el régimen madurista.

La gira incluye también la asistencia como líder político venezolano al Foro Mundial de Economía en Davos, en donde debe estar listo un informe de apoyo al visitante y de repudio a quien sigue al mando del Palacio de Miraflores en Caracas, por la «cosa perversa» en que convirtió los temas de economía y finanzas de su nación, ahora arruinada.

Arranca el periplo con una presencia clave en una cumbre antiterrorista, de la que se supone la elevación de las voces de alarma frente a las denuncias que señalan al régimen madurista de un aliado no poco peligroso de grupos terroristas en el mundo entero.

Y paremos ahí. Es suficiente para saber que Guaidó le meterá más dolorosamente el dedo en las llagas al régimen venezolano, que ya bastante ha querido meterlo en la cárcel.

Pero también tendrá que evaluar que ese Guaidó que intentará regresar a Venezuela, no es el tipejo desvencijado que calcularon en las élites maduristas, cuando le dieron el golpe al parlamento y armaron toda la crisis parlamentaria luego del 5 de enero. El tipo traerá, casi es de apostarlo, energías, bríos, apoyos, fuerzas renovadas, que pesan mucho a la hora de «tocarlo».

¿Podrá regresar sin que lo lleven a prisión? Ya quisiéramos saberlo. Por lo pronto, «no hay que quitarle la vista a la pelota, porque la pelota es nueva».

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