Dar clases de día y cargar frutas de noche: la vida de un docente venezolano

En el año 2018 un docente con 12 años de experiencia ganaba al menos 10 salarios mínimos, actualmente no gana ni el doble del salario base establecido por Nicolás Maduro en octubre. Esta es la razón por la que muchos han tenido que dedicarse a la economía informal para poder sobrevivir. Es el caso de Irving Lazo, profesor de Fe y Alegría, quien se ha visto obligado a trabajar en el mercado de Coche en las noches.

Irving forma parte de la nueva generación de educadores. Es un joven venezolano que estudió por vocación, y por la misma razón sigue impartiendo sus conocimientos. Sin embargo, reclama: "Estudiamos por vocación, pero no para enseñar gratis".

Expresa que a todos les ha afectado personalmente y emocionalmente la falta de recursos. "Creo que nos han dejado a un lado", lamenta. Agrega que enfermeros y educadores tienen que subsidiar sus trabajos con otras actividades. Cuenta su caso: su padre tiene un puesto de frutas en el Mercado Mayor de Coche. Por las noches trabaja junto a él para poder mantener a su familia.

Irving tiene dos hijos. En agosto no tuvo vacaciones, se dedicó todo el mes a trabajar en el mercado para comprar el regalo de navidad del mayor. Actualmente está trabajando tres noches a la semana para comprar la ropa y el regalo del más pequeño, que tiene dos años. "Me ha tocado venirme amanecido. Trabajar de domingo para lunes y venir sin dormir porque tuve que laborar toda la noche", dijo.

Este docente, además, imparte una materia que para muchos resulta aburrida: religión. En esta institución, pese a ser católica, no se imparte netamente el contenido religioso. Se basa más en llevar los temas de "formación humano-cristiana" y de valores a formas que a los alumnos le interese. La adolescencia y la sexualidad responsable son algunas de estas formas.

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