Conviasa y Rosneft: EEUU comienza a pegarle a Maduro donde más le duele (análisis)

Algunos economistas, entre ellos Asdrúbal Oliveros, han señalado que para evaluar la salud financiera del Estado venezolano las cuentas que presenta el BCV no son confiables, pues el régimen de Nicolás Maduro se sostiene de una serie de ingresos irregulares, como el oro extraído ilegalmente del Arco Minero del Orinoco, o del petróleo que se trasvasa de los buques venezolanos a los de otras banderas en altamar.

Estos ingresos, que no dejan registros, son los que ha atacado en la última semana el Departamento del Tesoro de EEUU: por vía aérea (oro), o por vía marítima (petróleo), el país norteamericano le comienza a cerrar todas las espitas financieras al régimen, lo que explica, además, el extremado nerviosismo que ha manifestado el madurismo ante las sanciones a Conviasa y, esta semana, a Rosneft.

La previsible respuesta del régimen ha sido la declaración de “emergencia”, en Petróleos de Venezuela, la tercera en los últimos cuatro años: la antepenúltima en 2016, para “adaptarla al socialismo”; y la penúltima en 2017 para “frenar la corrupción”. Con ella llegó a la presidencia de Pdvsa Manuel Quevedo, bajo cuya dirección se ha desplomado la producción petrolera.

Decía Albert Einstein que una definición de locura era hacer las cosas igual y esperar que los resultados fueran diferentes, así que no augura garantías de nada una junta reestructuradora en la que estén el mismo Quevedo; o Tareck El Aisammi, quien aparentemente sabe tanto de todo que igual puede (no) reestructurar la deuda de la república que (no) reestructurar Pdvsa. Esto, por más que en un alarde de voluntarismo, Maduro diga que Pdvsa “o produce o produce”, porque para sacar un barril de petróleo de la Tierra se requiere más conocimiento que redaños, y desde 2002, Pdvsa lo espanta por activa y por pasiva.

Dice Maduro que las sanciones “buscan quebrar a Pdvsa”, cuando lo cierto es que Pdvsa está quebrada desde 2013, y esa quiebra explica la hiperinflación que padecemos, literalmente: El Banco Central de Venezuela financia a Pdvsa con bolívares que no existen, para que Pdvsa le pague al Estado venezolano dividendos inexistentes con bolívares inexistentes. El resultado son pensiones y sueldos mínimos de $4 mensuales.

El punto es que sin Rosneft en el panorama (porque más allá de las declaraciones de apoyo, parece claro que Rosneft saldrá de la foto), la vida a Pdvsa se le complica muchísimo para exportar el escaso petróleo que produce; y mucho más para importar la gasolina que ya solo, aparentemente, alcanza para Caracas.

Y que se agrave el racionamiento de gasolina implicará mucho más sufrimiento para todos, y más inestabilidad para el régimen de Maduro, que, sin embargo, quizás no esté pensando tanto (a juzgar por esa junta interventora) en la inestabilidad política como en el reparto de dividendos a sus grupos de poder, y particularmente al que aún lo sostiene: el sector militar. Esto explica, por ejemplo, la presencia de Vladimir Padrino en esa junta interventora que, como ya dije, está compuesta por las mismas caras que acumulan 20 años de fracasos en todo lo que han emprendido.

Ahora, que Estados Unidos tiene una estrategia, la tiene. Que está apuntando adonde le duele a Maduro, le está apuntando adonde le duele a Maduro. Y que puede ser mucho más ruda, con sanciones por ejemplo a Repsol, a Reliance y a particulares relevantes, va a ser mucho más ruda.

Lo dijo Elliott Abrams: la estrategia es a un año de plazo a partir de la gira de Juan Guaidó, contra el que Maduro solo se atreve a bramar en cadena de radio y televisión, mostrando la frustración de no poder meterlo preso y de que siga en la calle mientras él tiene que confinarse en espacios cerrados y con públicos controlados.

Por lo pronto, la burbuja que es Caracas sigue tranquila y hasta luce una suerte de prosperidad, pero la provincia es un hervidero. Y probablemente la tensión social se traslade a Caracas cuando a esta finalmente la alcance la falta de gasolina. Es posible que en ese momento muchos le digan a Maduro que llegó el momento, que ya es hora de dejar tanta terquedad y permitir que el país se encamine a una elección libre.

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