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De tractores a yunta de bueyes: agricultura en Venezuela retrocede siglos por escasez de gasoil

La escasez de combustible en Venezuela ha hecho que la agricultura retroceda cientos de años y algunos agricultores retomen el uso de la yunta de bueyes en pleno siglo XXI. En los campos varios de ellos dejaron los tractores como un recuerdo, los cuales se usaban para arar extensiones de tierras kilométricas.

Aunque los pequeños agricultores y montaña adentro continúan utilizando instrumentos de tracción animal, otros empleaban los tractores para facilitar el trabajo y producir alimentos con menos esfuerzo físico y en menor tiempo; sin embargo, el gasoil necesario para ponerlos en funcionamiento es prácticamente imposible de comprar en Los Andes de un país petrolero como Venezuela.

La escasez de combustible retrasa las actividades del campo, de acuerdo con Alonso Morales, una hectárea de terreno se ara con un tractor en 5 horas, pero con bueyes puede tardar una semana.

Morales es un joven productor de la población de Bailadores en el estado Mérida, junto a su familia cosecha vegetales, hortalizas, fresas, cereales y frijoles; pero también producen flores. Rechaza que actualmente son muchas las dificultades que deben enfrentar para continuar con la labor en el campo.

"Sin gasoil no hay alimento"

"Es una triste realidad, no hay gasoil para el campo venezolano", quien asegura que sin combustible es muy difícil producir alimentos para el país. Lamenta que se han reportado enormes pérdidas de cosechas de frijol chino en el estado Portuguesa y más de 20.000 kilos de hortalizas y verduras en Los Andes, porque no se han podido trasladar a los diferentes mercados de Venezuela.

El gasoil no solo se usa para los vehículos de carga, también es necesario para los tractores, plantas cosechadoras y plantas sembradoras; asimismo, algunos sistemas de riego en otras regiones funcionan con gasoil, mientras que en la zona andina por suerte es por gravedad, de lo contrario sería otro factor negativo que se sumaría a los antes mencionados.

A esta tragedia se agrega la escasez de gasolina, problema que afecta la fumigación porque se necesita para los motores y la movilidad de los agricultores y el personal que trabaja la tierra.

En los Llanos venezolanos los productores necesitan por lo menos mil litros, pero solo les surten 200 de gasoil, mientras que en Mérida para los tractores es imposible. De acuerdo con Morales hay denuncias de compras de gasoil en el mercado negro, "en Guaraque, un pueblo del estado Mérida, el precio ha estado hasta en 2,5 dólares por litro, eso es muy caro", apunta.

Un camionero requiere mil litros al mes para poder viajar desde Mérida hasta Caracas, pues en cada viaje que realiza por semana gasta 250 litros de gasoil; pero con suerte le surten entre 20 o 30 litros cada 15 días.

Todo esto hace que los productos sufran un incremento en los precios para el consumidor final, un factor que influye en la hiperinflación y pulveriza los salarios de los ciudadanos.

La escasez de insumos es otro mal

Alfonso Morales, explica que la falta de insumos agrícolas en el país es otro escenario complejo, el cual los obliga a cruzar la frontera para comprar fertilizantes, abono, veneno e insecticidas, entre otros productos fuera de Venezuela. "Todo lo compramos en dólares y nos pagan en bolívares, pérdidas enormes que algunos agricultores han sufrido".

Por último, dijo que no hay respuesta por parte de los entes encargados en solucionar un problema que afecta a todo el país, porque es en los campos donde se produce la comida.

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