Hasta carne valorada en USD 2.000 se consigue en bodegones de Venezuela

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Foto: Getty Images

En un país golpeado por la crisis humanitaria donde más de siete millones de personas necesitan ayuda, surgen cada vez más tiendas que se dedican a la venta de artículos importados. Productos que hace años no llegaban a este país ahora llenan los anaqueles de unos bodegones difíciles de imaginar en una Venezuela en crisis.

Vinos gran reserva traídos de España y Chile, jamones ibéricos de $150, pasta italiana y quesos suizos. Los acompaña una de las más caras exquisiteces: carne importada de Japón valorada en 2.000 dólares por kilo.

Uno de estos negocios se ubica en un lujoso hotel de Las Mercedes, en la Gran Caracas. Ya es común en Venezuela que muchos clientes paguen en dólares. Una mujer explicó a BBC Mundo por qué acude frecuentemente a ese comercio. "Aquí uno encuentra los caprichos que no hay en los mercados normales", dijo.

Esos caprichos no son únicamente de alto costo. Además de chocolates, mermeladas, perfumes, desodorantes, caramelos y licores, traen la famosa "crema de chocolate y avellanas". Sin embargo, sorprende el valor; una de las presentaciones de este producto aquí cuesta $15, muy por encima del precio en los supermercados de Estados Unidos.

"Esta es una sociedad en la que mucha gente ha estado durante años acostumbrada a viajar a Estados Unidos, sobre todo a Miami, y esa gente quiere tener aquí lo que podía comprar allí", explicó Federico, quien después de llevar una imprenta decidió unir esfuerzos con otros socios para comercializar su propio bodegón.

Su negocio es virtual, como muchos de los que están empezando ahora en Venezuela. Las ventas se concretan a través de Instagram y WhatsApp. En enero de este año Federico arrancó con un primer lote de productos traídos de EEUU. Actualmente vende unos 1.000 dólares diarios. "En cinco meses superamos las expectativas de todo el semestre", afirmó.

Calcula que al mes importan unas 2,5 toneladas en mercancía. Compra todo en almacenes mayoristas estadounidenses y trae sus contenedores a través de los servicios puerta a puerta. Eso evita complicarse con las autoridades migratorias venezolanas. "Ellos (las compañías puerta a puerta) saben a quién le tienen que pagar y por qué", dijo.

En el bodegón de Federico venden cada frasco de "crema de chocolate y avellanas" en $7, a cada uno le ganan $2.

No es solo para la clase alta

Richard comenzó su negocio alquilando películas DVD, pero en 2016 siguiendo los consejos de un amigo empezó a traer cosas de Panamá para revenderlas. "Como nos iba bien decidí reformar el local y ampliar la zona de venta", contó. Terminó arrinconando los estantes en los que solo quedan unas pocas películas.

"La gente piensa que aquí solo vienen los ricos, pero entra gente de toda clase", dice quien ahora tiene proveedores de Estados Unidos, México y Turquía, mientras busca socios para traer ropa de firmas españolas.

El dólar en Venezuela

¿Cómo es posible que en un país con una de las peores crisis económicas de la historia muchos hayan encontrado un buen negocio en la importación? "En Venezuela hay una escasez de oferta, falta variedad, así que, quien puede, está dispuesto a pagar un sobreprecio por lo que quiere", explicó el economista Henkel García. "Los costos internos se han elevado tanto y la productividad es tan baja que resulta más barato importar que producir".

El jabón, la leche para bebés o los pañales son algunos de los artículos que poco se producen en Venezuela, así que se obtienen más baratos afuera.

El régimen de Maduro podría estar favoreciendo este fenómeno de la importación con su política económica. Según expertos, haber reducido la emisión de bolívares con "el objetivo" de combatir la subida de precios, ha conseguido que el valor del dólar no suba tanto como antes. La divisa se ha estancado en comparación a los precios de los productos.

Sin embargo, quienes venden artículos importados y en dólares prefieren mantener un perfil bajo ante las autoridades. Por ejemplo, Federico dice: "Nosotros no tenemos permisos de los fabricantes para vender sus productos en Venezuela. Estamos intentando tener algún día permisos de las marcas".

Henkel García considera que el auge de la importación tiene sus días contados. "El rezago del dólar respecto a la hiperinflación no puede durar mucho. El gobierno tendrá que cambiar su actual política de restricción monetaria total porque tiene un tremendo impacto en la economía real y la falta de bolívares acabará generando un gran malestar social y una presión que tendrá que aliviar. Muchos de estos comercios tendrán que cerrar porque ya no habrá negocio".

Pero Federico es optimista: "En Venezuela hay gente que prefiere cerveza importada solo porque le da prestigio social decir que bebe cerveza importada. Mientras el producto no se fabrique en el país y aquí haya gente con dinero, habrá negocio. Y aquí aún hay gente con dinero".

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