¡EL COLMO! Le quitaron bolsa CLAP a padre de Carabobo por protestar contra la inseguridad

Al padre José Gregorio Lija, párroco de San Joaquín, municipio del oriente de Carabobo, le molestan muchas cosas y no tiene temor de decirlo.

Foto: Dayrí Blanco

 

 

Eso quedó claro cuando salió a las calles a acompañar a los vecinos a protestar por la inseguridad. “Lo hicimos porque hubo varios asesinatos y estábamos cansados”. Y las represalias políticas no tardaron en llegar. “Ese mismo día sacaron a la secretaria del despacho de la parroquia de la nómina de la alcaldía, le quitaron el sueldo. Y esa semana dejaron de darme la bolsa de comida esa que llegaba más seguido antes, yo no la usaba, yo se la repartía a la gente que venía a pedir, no me la quitaron a mí, sino a los pobres”.

A él le parece insólito que la población viva entre pobreza y miseria sin que las autoridades hagan algo por ayudar. Desde la iglesia, que es separada de la alcaldía solo por la Plaza Bolívar del pueblo, ha visto muchas historias dramáticas. “Yo no necesito de esa comida que dejaron de darme, yo vivo solo y lo que tengo para mí es suficiente, pero hay mucha gente que va a la alcaldía a pedir y no hay nada, entonces vienen para acá”.

Pero la crisis del municipio va mucho más allá. Este año no pudieron cumplir en la iglesia con la tradición de la Cruz de Mayo. Por falta de recursos para comprar flores y hacer la típica decoración, les tocó hacerlo de una manera diferente: con tapabocas y cajas vacías de medicinas. “Si la gente no tiene medicinas ni comida porque no les alcanza para comprar, a lo mejor en los mercados hay pero cómo compra con esos precios una gente pobre, entonces, a Cristo que venció la muerte le pedimos que nos ayude a superar esta terrible situación”.

El padre sabe que esta crisis profunda no es nueva. “La situación es insoportable desde hace muchos años, pero uno no sabe cuando se toca fondo, ahora sin agua, y salen por ahí a lavar las calles y eso no se entiende. Yo aquí en la iglesia he tenido que darles agua a algunos vecinos porque me piden porque tengo un tanque y cuido el agua, pero todos tienen derecho a tenerla en sus chorros y que sea limpia”.

Lija no tiene gasolina, y le ha tocado hacer sus diligencias diarias en bicicleta, y no es algo que le molesta. “No está mal, pero eso no resuelve temas como una emergencia como ir a un hospital, cómo se hace si las ambulancias no tienen gasolina”.

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