El reto de la consulta popular: movilizar a una sociedad desencantada

Movilización convocada por Juan Guaidó este 10Mar

Según el presidente de Datanálisis, José Antonio Gil Yepes, la intención de voto en las parlamentarias convocadas por las instituciones del régimen es de apenas 16%. Y a juzgar por las primeras reacciones en redes a la Consulta Popular que convocará la Asamblea Nacional, será todo un desafío convocar a más gente que esa pequeña parte de la sociedad. 

El recuerdo del 16 de julio de 2017 tiene demasiado peso aún en la opinión pública, y el desafío de la dirigencia opositora, con Juan Guaidó a la cabeza, es lograr que ese rechazo baje y se convierta en convencimiento de que una consulta similar, en esta oportunidad, sí logrará cambiar algo. 

Y aunque Maduro esté hoy mucho más débil que en 2017, el venezolano, ese mismo que no piensa ir a votar en las elecciones de diciembre porque considera que no tiene por quién hacerlo, ni que si lo hiciera cambiaría algo (la desconfianza hacia el CNE del régimen es poco menos que universal), no cree que un evento que sigue sin tener carácter vinculante pueda ejercer una presión real. 

El desafío de la dirigencia opositora es motivar a la población a la participación, y para ello lo primero que tendrá que hacer es convencer a esa población de que esto no es la repetición del 16 de julio.

En este contexto, ¿cuáles son las dos preguntas de la consulta popular y qué cosas pueden movilizar a la población?

Pregunta 1 de la consulta popular: 

¿Apoya usted todos los mecanismos de presión nacional e internacional para que, en el marco de la Constitución, se realicen elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables, se ponga fin al régimen usurpador de Nicolás Maduro Moros, se salvaguarde al pueblo de Venezuela de la crisis humanitaria, la migración forzosa y los crímenes de lesa humanidad, y así se garanticen la paz, el bienestar y el progreso de los venezolanos?

Esta pregunta apunta a la convocatoria-realización de unas elecciones gestionadas por la Asamblea Nacional, muy posiblemente con respaldo de la comunidad internacional. Ahora, cómo Maduro permitiría eso, está por verse.

Solo sería posible si se produce un quiebre a lo interno de la cúpula del poder chavista. 

Pregunta 2: 

¿Rechaza usted el evento convocado por la dictadura de Nicolás Maduro Moros para el 6D, o para cualquier otra fecha, mientras no existan condiciones para elecciones libres, justas y verificables, y solicita a la comunidad internacional el desconocimiento de sus resultados?

Es ahí donde una buena convocatoria se vuelve indispensable. Y es también ahì donde pesa demasiado el recuerdo de la consulta ciudadana del 16 de julio. Porque comparada con la farsa electoral de la Asamblea Constituyente, tenía mucha más legitimidad ciudadana. 

Pero al tiempo, su carácter nunca fue vinculante. 

Hoy la ANC produce hechos políticos, aunque severamente averiada. El 16 de julio causó una división en la oposición que aún permanece.

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Anécdota de cierre

Pocos días después de la juramentación de la ANC, un político opositor se reunió con un grupo de periodistas. Señalaba que la MUD tenía “fallas de comunicación” porque el evento del 16J había dejado, luego de la euforia inicial, una enorme frustración. 

A ese dirigente se le preguntó cuáles eran los objetivos reales del 16J. Respondió, primero, que no lo sabía, luego que el verdadero objetivo, como el de los cuatro meses de la “resistencia” de 2017, había sido producir un quiebre militar, que finalmente no ocurrió. 

Los periodistas le dijimos que la MUD no tenía un problema de comunicación, sino un problema estratégico que se reflejaba, por supuesto, en la comunicación.

A los pocos días, acusado de instigar las protestas, el político tenía que huir al exilio.  

¿Es demasiado diferente a lo que tenemos en 2020?