¡En la desidia socialista! Larenses ruegan por gas en largas colas

La cola se extiende por toda la carrera 19 en la calle 21 del centro de Barquisimeto estado Lara, cruza y sigue, la fila es similar a las que se forman, ya habitualmente, para el cobro de la pensión, pero no se trataba de un banco, era para la oficina de lo que ahora es GAS de Lara para hacer el pedido de la bombona.

Las personas que allí estaban, en su mayoría de la tercera edad, no era la primera vez que acudían. Habían insistido una, dos, tres y hasta cuatro veces para pedir sus bombonas de gas. El tiempo de espera un mes, dos meses, seis meses y el peor de ellos hasta dos años. Este problema está afectando mayormente personas del oeste, norte y este de Barquisimeto.

Franklin Flores venía de la comunidad San Francisco en la zona oeste llegó a las 5 de la mañana para hacer nuevamente su pedido porque lo había hecho el 31 de mayo y nunca llegó el camión a su casa. “Me encuentro este poco de gente y todos peleando por las colas”, dice Flores quien recalcó que no sabía del cambio que había hecho la Gobernación, lo cierto es que eran las 10 de la mañana y no había pasado a esas cuatro taquillas que estaban trabajando desde las 7:30 am que se abrieron las puertas para la atención.

Fotos: Karina Peraza

Flores contó que estaba cocinando en leña porque no le había quedado de otra; y así como él está, la señora Nidia Torres, quien a sus 74 años también madrugó para hacer el pedido, aseguró que no cuenta con el servicio desde hace un mes y por cocinar con leña se enfermó de conjuntivitis. En el mes de mayo acudió dos veces para hacer el pedido y los reclamos, regresó el 12 de junio y aún espera. “El esposo de mi hija compró una bombona de las chiquitas en 50 dólares yo si no hago, porque el gas no vale nada lo que va es el cilindro”, expresó Torres.

Alejandro Piña es comerciante, vende comida en el centro, y desde hace dos años no le surten el gas, llegó a comprar la bombona de 10 kg a bachaqueros en 80 mil bolívares en efectivo y hasta en 30 dólares. Piña comenta que ya no puede pagar esos montos, ha hecho los pedidos, pero no ha recibido respuesta.

Alfredo Perozo, tiene un año sin gas, ya ha perdido la cuenta de las veces que ha ido hacer a las oficinas, denuncia que los consejos comunales hacían los despachos y era solo para sus amigos. Con el cambio a la gobernación, Perozo no tiene grandes expectativas, considera que se trata de un engaño más y que no aportará una solución real.

Por su parte, Moraima Catarí, hacía una fila más corta porque iba por primera vez, había llegado a través de su teléfono celular la información de que el gas ahora estaba en manos de la Gobernación y decidió ir a pedir código para ver si "alguna vez" se lo llevan. Catarí relató que su madre murió esperando que le llevaran el gas, hizo el pedido, pasaron dos años y nunca llegó a pesar que mensualmente iba a reclamar. Ahora, ella espera que la visita que prometen hacer en casa a los nuevos registros algún día la hagan.

 

Caraota Digital
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