La fe por el Nazareno de San Pablo no la frena el Coronavirus

El color violeta inunda las calles de Venezuela, y especialmente las caraqueñas, todos los Miércoles Santo. El Nazareno de San Pablo, una de las tradiciones católicas más importantes para el país celebra su día con miles de feligreses quienes agradecen los milagros concedidos.

Este año 2020 en un hecho inédito, la figura que reposa en la Basíica de Santa Teresa, salió a las calles capitalinas en una procesión atípica a bordo de un vehículo automotor, conocido como el "papamovil", en el cual recorrera 118 parroquias, esto debido a la crisis generada por el nuevo coronavirus Covid-19.

Esta tradición remonta al año 1696, precisamente cuando la ciudad enfrentaba una peligrosa enfermedad conocido como "la peste" o el "vomito negro", cuando su imagen fue sacada en hombros de la capilla San Pablo, donde actualmente queda el Teatro Municipal de Caracas, precisamente ese año una enfermedad conocida como «la peste» o el «vomito negro» también azotaba la ciudad

En  ese entonces la figura pasó por el centro de Caracas. Al llegar a la esquina de Miracielos, tropezó con una mata de limón cuyos frutos se esparcieron por el suelo. “¡Milagro, milagro!”, gritó la gente interpretando el hecho como una señal del cielo.

Al llegar a sus casas, comenzaron a tomar jugo de limón con lo cual cesó la epidemia de entonces, según las versiones. Inspirado en esa historia, el poeta Andrés Eloy Blanco escribió su afamado poema El Limonero del Señor.

La figura sagrada alcanzó tanta notoriedad que fray González de Acuña decretó el Miércoles Santo como el día para su veneración, tradición que se mantiene arraigada en la costumbre venezolana y que congrega cada año a miles de creyentes en la Basílica de Santa Teresa, en un peregrinaje que dura entre tres y cuatro horas.

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maryory

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