Maestros guardan sus títulos para ser colectores de autobuses por la crisis

Aunque la vocación no llena neveras los maestros siguen aferrados a ella por el futuro de sus alumnos. Niños y jóvenes que se desmayan apenas se abren las puertas de las instituciones educativas. El reloj marca las 7:00 am, suenan las notas del himno nacional y ya el hambre causa estragos.

Dahir Rodríguez en una conversación con un alumno, quien le pidió compañía a la hora del almuerzo la dejó sin aliento. El joven sacó de su bolso un pan solo.

Superado el trago amargo y tratando de ayudarlo, compartió lo poco que llevó con él. Como esta historia, hay miles puertas adentro de las escuelas en Venezuela.

“Lo duro de ver a muchachos que se desmayan y apenas está empezando el día. El drama ha disminuido pero no porque se esté mejorando la situación es que ya los alumnos no van a clases, no tienen como”.

Frente al Ministerio de Educación esta maestra confesó lo que como víctimas de la crisis deben asumir para poder vivir. Contó que tiene colegas que hoy guardaron sus títulos para ser colectores en autobuses, buhoneros o vendedores ambulantes de café o tortas.

“Es denigrante que tú estudies y tengas que hacer de todo para subsistir”.

Rodríguez, con el corazón arrugado, contó que tiene de alumnos a unos hermanos. «Son morochos y deben escoger quien va a clases porque deben compartir sus zapatos».

Historias de vida en cada una de las protestas sobran. En este inicio de paro del magisterio por 72 horas también nos encontramos a Solange Alfonzo. Tiene doble cruz, como madre y docente al ver que niños sufren por la situación económica.

Comentó que en su institución solo le sirven a los alumnos arroz con lentejas o caraota con pasta y que el Programa de Alimentación Escolar es deficiente.

Alfonzo destacó que su día a día es duro. Exigen solución al ministerio. Dejó claro que la lucha no es solo por un mejor salario, si no para que las condiciones de su jornada mejore. «Soy madre y nadie aguanta un día sin comer. Nuestros hijos van a clases sin comer».

Carmen Guerra es compañera de Solángel y aprovechó para denunciar que no tienen utensilios donde darle la alimentación a los niños y que en muchos planteles están habilitados pocos baños para la cantidad de estudiantes. Contaminación e infecciones reinan y ni hablar de la diáspora de docentes que han huido buscando mejores condiciones de vida.

«Todas las opciones están sobre la mesa», nos dijo Edgar Machado, representante de la Federación de Maestros en la ciudad capital.

Recordemos que federaciones nacionales se reunieron en días pasados con Aristóbulo Istúriz para exigir el cumplimiento de la contratación colectiva concretada con el ex titular del despacho, Elias Jaua, que contemplaba el cobro por parte de los docentes de 8 salarios mínimos en adelante y que según sus palabras el actual ministro pulverizó.

Machado lamentó que docentes han contraído infecciones por la precariedad de los baños en escuelas en pleno centro de Caracas. Pidió imaginar el estado de otras escuelas en barrios o en el interior del país para acercarse a la crisis. Criticó que Istúriz que es docente, no de solución y solo se limite a ofrecerles paños de agua tibia.

«Si no hay respuesta todas las opciones están sobre la mesa. Incluso no descartamos ir a paro indefinido. La paz educativa la tiene él en la mano. Ellos dicen que antes se desmayaban los alumnos pero hoy también se desmayan los docentes por no tener condiciones de vida».

Se espera que la protesta se extienda hasta el próximo jueves a las 6:00 pm. Los sitios de los plantones serán develados a través de redes sociales oportunamente, pues según denunciaron los asistentes al plantón frente al Ministerio de Educación están siendo amedrentados para evitar el reclamo.

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