"O como o compro mis medicamentos”: la difícil realidad de la enfermeras del Periférico de Pariata

Foto: Amy Torres

Está cansada y ya no aguanta más. Así se expresó la enfermera Yamilé Goyo, quien nunca pensó que la crisis que vive el país la obligaría a recibir los uniformes que dejan sus colegas que salen jubiladas o que fallecen.

Contó que sufre de hipertensión, pero tampoco tiene cómo costear los gastos de las medicinas. “O como o compro mis medicamentos”, expresó con resignación.

Sin embargo, a veces no tiene ni para comer. “Hace un mes entregué mi guardia y saliendo del hospital, cerca de la emergencia, me desmayé y convulsioné. Eran las 8 de la mañana no había cenado ni desayunado y tampoco me había tomado la pastilla de la tensión. Pero ¿Cómo y con qué yo me hago una tomografía que me mandaron? No he podido, el sueldo no me da”.

Refirió que muchas de sus compañeras padecen la misma situación. Precisó que la última dotación de uniformes se la dieron hace 10 años y lo que hacen es cambiarse las piezas según el peso de cada quien. “Nos vamos cambiando los uniformes: esta está gorda, la otra flaca y así. Aunque todas estamos flacas. Esta situación no la aguantamos”.

“Ni mi mamá que trabajó más de 40 años en este hospital me dijo que se había visto en esta situación. Antes nosotras con los tickets comprábamos en cadenas de farmacias, en el mercado y nos quedaba para comprarle un helado a nuestros hijos”, dijo.

Recalcó que no tienen ni para comprarle una torta a sus hijos en sus cumpleaños. “¿Tú crees que eso no da dolor?”.

Goyo no es la única. Betsaida Reyes tiene 10 años trabajando en el Periférico de Pariata. “Gano 40 mil bolívares quincenal y por eso me vengo y me voy pidiendo cola. En una oportunidad el gobernador nos dio la cola en la entrada del Seniat un 9 de enero. Él nos ofreció ayuda y nosotras se la pedimos, pero nunca llegó”.

Esta profesional vive en la Soublette, en Catia la Mar y el centro de salud donde trabaja queda en Maiquetía. Ella y otras tres compañeras siempre piden cola. “Cuando hacía suplencias trabajaba dos meses y llegué a remodelar mi casa, comprar aires acondicionados”.

“Estamos trabajando de manera infrahumana, porque el hospital se ha mantenido cerrado. Trabajamos en emergencia de adultos y pediatría, tenemos 10 camas de hospitalización en medicina, 10 en cirugía, dos en trauma shock y los fines de semana no nos damos abasto”.

 

Foto: Amy Torres

Dorian en EEUU

Dorian se debilita a huracán categoría 1 frente a la costa de EEUU

Venezolanos en Cúcuta entre la rutina y preocupación por amenazas de Maduro