Oído al tambor: Esto es lo que puede encontrar Guaidó en el Foro de Davos (+Video)

En febrero del año 1992 el Foro Económico de Davos se hizo popular entre los venezolanos puesto que de allí venía llegando el entonces Presidente de la República Carlos Andrés Pérez, y lo esperaban a sangre y fuego contra el Palacio de Miraflores y la Residencia presidencial de La Casona, los sediciosos comandados por el teniente coronel Hugo Chávez.

Ahora el grupo de aquella sedición está ocupando Miraflores y el líder de la lucha opositora venezolana se dispone a visitar un Foro que con el transcurrir de los años ha servido incluso para ventilar asuntos más allá de la economía y las finanzas.

Durante todo el día he recibido preguntas sobre el propósito de esa visita de Juan Guaidó a Davos – Suiza, y quizás la mejor pista la tomó de una conversación que en radio escuché entre el analista John Magdaleno y el moderador Pedro Penzini.

Lo de esperar de tal agenda en Suiza no sólo tiene que ver con la oportunidad de denunciar con detalle la miseria en que la conducción económica de Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha sumido a Venezuela.

Tampoco deberá limitarse a una nueva ocasión para explicar cómo es que la ruina del país no sólo tiene que ver con políticas equivocadas, sino fundamentalmente (tal como lo sostiene la oposición), a la afiliación con mafias corruptas globales y a organizaciones terroristas que han absorbido la riqueza más importante con la que haya contado Venezuela en el goce de los mejores precios del mercado petrolero mundial.

A la final, el presidente interino tendrá chance de contactar con factores de poder sumamente determinantes para blindar los auxilios económicos y financieros que necesita de urgencia Venezuela, una vez se logre el cambio político y el equipo de Nicolás maduro salga “de cuajo” del gobierno.

Es verdad que el Foro de Davos ha servido últimamente para que grandes artistas, organizaciones ligadas al medio ambiente y otras entidades de valía, lleven propuestas sobre cómo debería ser la conducción de un planeta civilizado, libre y justo. Pero aún no deja de servir para su objetivo original.

En lo político, las grandes figuras hacen acto de presencia y hasta se ha dejado “colar” que en Suiza podrían verse las caras Guaidó y Donald Trump. Pero en lo económico, no sólo hay gobiernos representados, sino corporaciones y hasta individualidades que son siempre de oir, por ejemplo, para los organismos multilaterales.

En una de esas grabaciones ilegales y “montadas” que presenta el régimen venezolano para incitar al odio contra el contrario, se publicó la información de que supuestamente el empresario Lorenzo Mendoza y el exministro de economía venezolano Ricardo Haussman, estimaban las necesidades financieras para el inicio de la reconstrucción del país en unos 50.000 millones de dólares. Pero de esto han pasado ya unos dos años.

La lesión infligida a la economía venezolana por la persistencia en el poder de Nicolás Maduro y sus equipos, ha corroborado que como consecuencia tenemos tal profundización de la crisis familiar y personal, que llamar a tal cosa emergencia humanitaria compleja, parece insuficiente.

Tal es la severidad de la crisis, que se estima que si en 2020 no hubiera un cambio de rumbo político en Venezuela, la desesperación de nuestros habitantes y su decisión de huir, puede llevar a unos 10 millones el número de personas engrosando una diáspora que sin cortapisas gana condición de refugiada en distintos destinos del mundo.

Es decir, que sabiendo que Venezuela necesita muchas decenas de miles de millones de dólares para ponerse de pie, los contactos con los factores de poder públicos y privados que logre en este Foro de Davos, permitirán a Juan Guaidó exhibir nuevos logros en eso de “construir capacidades” que se traduzcan en planes creíbles a futuro y que no solamente refieren una situación de endeudamiento.

Las sanciones económicas, financieras y petroleras contra el régimen de Nicolás Maduro, han hecho mella. Y ni siquiera la denunciada expoliación de oro y minerales estratégicos en el arco minero, parecen estar reportando ingresos al fisco, suficiente para que el venezolano de a pie vea una verdadera recuperación desde la calamidad en que ha estado durante los últimos años.

El bolívar ha sido “licuado”. No existe en términos reales. Maduro ha sido vencido por la dolarización de facto, así trate de convencer a alguien que tal cosa representa signo de recuperación de la economía. 

Pero se da en Venezuela la calamidad de que aún estando regidos por el dólar, seguimos registrando, ahora en esa divisa, los niveles más alarmantes de inflación.

Es una convención para el “mundo económicamente civilizado” que permaneciendo Nicolás Maduro en el gobierno de Venezuela, ya no hay posibilidad de que la confianza haga que converjan factores de poder que ayuden a la familia venezolana a salir del caos.

Si aprovecha la gira, Guaidó podrá mostrar compromisos de esos factores de poder como trofeos a su retorno de Davos. Un regreso muy diferente al del expresidente Pérez en 1992, porque  aquellos que que entonces esperaban con actos golpistas a sangre y fuego, repito, están ocupando el Palacio de gobierno en Caracas.

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