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PRIMICIA Así sería el acuerdo por el que EEUU eliminaría algunas sanciones petroleras a Venezuela (III)

Dentro de las negociaciones que se llevan a cabo entre el Gobierno de Estados Unidos y de Venezuela, y que, según informaron fuentes de ese país a Caraota Digital, comenzaron prácticamente con el año para destrancar el juego político y económico, un actor principal es, como es lógico, el petróleo.

Del “buen comportamiento” de la administración de Nicolás Maduro dependerá que el Gobierno demócrata de Joe Biden conceda un arreglo parcial para el retorno de las operaciones de las empresas petroleras estadounidenses en Venezuela, que haga que esas empresas vuelvan a producir a plena capacidad, comentaron las fuentes relacionadas ccon el Partido Republicano, oposición política en EEUU. 

El resultante de esa producción, a la vez, sería colocado en un fondo, posiblemente manejado por la ONU, para ser intercambiado por alimentos u otras necesidades básicas. 

Tras este acuerdo (ha confirmado este 11 de mayo el boletín por suscripción Exclusivas Económicas, que producen los reconocidos periodistas Blanca Vera Azaf y Andrés Rojas Jiménez), está el Grupo de Boston, que lleva más de un año afinando la propuesta y que al menos por primera vez en enero de este año, ha podido presentarlas ante instancias de la nueva administración. 

Este tipo de acuerdo, a la vez, es visto con buenos ojos por Chevron, Schlumberger, Baker Hughes, Halliburton y Weatherford, según confirmaron a Caraota Digital fuentes de una de esas empresas en el país. Estas son las cinco empresas petroleras estadounidenses que operan aún en Venezuela, aunque solo Chevron produce realmente; las otras cuatro son empresas de servicios petroleros. 

Chevron producía unos 300 mil barriles diarios de petróleo a través de las asociaciones estratégicas Petroboscán y Petropiar.

Petroboscán está totalmente paralizado, y Petropiar tiene una producción estimada de unos 40 mil barriles diarios, cuando llegó a producir unos 200 mil. 

El presentador de la posibilidad de un acuerdo de este tipo en EEUU ha sido Pedro Díaz Blum, prácticamente representante en Venezuela del Grupo de Boston, grupo de amistad interparlamentaria estadounidense-venezolano creado en la crisis venezolana entre 2002 y 2004, en el que participó en su momento Nicolás Maduro, y, entre otros, también Bill Richardson, un nombre muy familiar para quienes siguen la política venezolana, en la que participa activamente.

El último logro atribuible de este influyente senador demócrata es la excarcelación con cautelares de los llamados “Seis de Citgo”. 

En la primera parte de esta serie de trabajos sobre las negociaciones en curso entre la Administración Maduro y EEUU se contó qué está proponiendo cada una de las partes; en la segunda, cómo la oposición tiene que adaptarse y responder a esas negociaciones, y que están haciendo para lograrlo.

Esta propuesta de acuerdo es diferente

El mecanismo de venta de petróleo para financiar proyectos humanitarios de la ONU se ha cuidado mucho de no parecerse en lo más mínimo al de intercambio de petróleo que se llevara a cabo en Irak hace algunos años. Asimismo, dista mucho de parecerse al proyecto Oil for Venezuela", según refiere Exclusivas Económicas sobre la propuesta que ha presentado en EEUU Díaz Blum, coordinador del proyecto.

Lo que la hace diferente, según el newsletter, es que “ha contado con la colaboración de un extenso grupo de especialistas en el área petrolera en todas las disciplinas, tanto del oficialismo como de la oposición. Han estado presentes académicos, profesionales del sector privado y gremios, entre otros”.

El mecanismo, en lo fundamental, sin embargo, es el mismo: que se produzca petróleo de manera legal y segura para con los trabajadores de Pdvsa y el medio ambiente, y que los recursos que se generen vayan a un fondo que no administraría el Estado venezolano, pero al que podría recurrir para atender necesidades básicas. 

La mención, para nada gratuita, a la amplitud con la que ha sido elaborado el plan, parecería indicar que si se alcanza un acuerdo en el sentido indicado, contaría, como mínimo, con la aquiescencia de la oposición y de parte del sector privado, dándole viabilidad también a lo interno.

Según el boletín, la receptividad del plan ha sido buena, lo que confirman las fuentes del partido Republicano, que señalan que el acuerdo está bastante adelantado, y que espera por las posibles medidas concretas de flexibilización democrática que se esperan del Gobierno chavista. 

El proyecto presentado por el Grupo de Boston es muy diferente del programa de diesel swap presentado por Repsol, que contempla el intercambio de petróleo crudo por diesel para atender la crítica situación de este combustible que tiene Venezuela, y que se ha agravado en los últimos meses, poniendo al agro en situación muy crítica. 

Las fuentes indicaron que ese plan, por el que la petrolera española ha hecho lobby en EEUU, goza de menos posibilidades de aprobación, porque el manejo del combustible (y por lo tanto, de los recursos que genera) estarían directamente en manos de funcionarios venezolanos, especialmente militares. 

Las empresas están esperando para producir petróleo 

Mientras, las empresas, que trabajan bajo régimen de exención de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (que es el ente estadounidense que administra las sanciones) están no solo de acuerdo, sino incluso deseando, que se dé un convenimiento que les permita volver a extraer petróleo y procesarlo en el país, con todo el valor que eso genera aguas arriba, en mantenimiento, que es el que ofrecen fundamentalmente las empresas de servicios. 

Básicamente, han argumentado ante el nuevo Gobierno estadounidense que el esquema actual es totalmente opaco, que el petróleo que Venezuela produce tiene destinos que no se pueden controlar, y que en última instancia, no presenta ningún beneficio para la población venezolana mantener este estado de cosas, ni en términos humanos ni medioambientales, y por supuesto, no para las empresas, que se ven obligadas a cumplir sus contratos sin posibilidades de generar ingresos. 

La última exención de la OFAC se produjo el 17 de noviembre y vence el 3 de junio, y según la fuente de las empresas petroleras de EEUU en Venezuela dijo que no tiene información sobre qué podría pasar con ella cuando faltan menos de tres semanas para que expire.  

Así están las cosas en las negociaciones a este 13 de mayo a las 3 pm, hora de Caracas.

Seguiremos informando.

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