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PRIMICIA: Así son las conversaciones entre la Administración Maduro y EEUU (I)

Los acontecimientos que se han venido suscitando en las últimas semanas, y que se han precipitado en las últimas horas en el país, tienen una explicación que desde ayer manejábamos en Caraota Digital y sobre las que han comentado en días recientes algunos voceros extraoficiales: es un hecho ya que hay conversaciones, directas y en curso, entre agentes de la administración de Nicolás Maduro y Estados Unidos, y que en este mismo momento, esas conversaciones se están llevando en ese país. 

Las conversaciones implican, para el chavismo, el desmantelamiento de las sanciones a las empresas del Estado, fundamentalmente Pdvsa, señalaron a Caraota Digital fuentes vinculadas con el partido Republicano de EEUU.  

Para ese país, la contraprestación sería que el nuevo Consejo Nacional Electoral (y el chavismo) establezca una hoja de ruta que lleve al país a la redemocratización a lo largo de los próximos cuatro años, y al régimen, a prácticas no reñidas con el Estado de derecho hasta que (eventualmente, es decir, democráticamente) entregue el poder. 

Por lo pronto, dijeron las fuentes, lo que estaría ofreciendo el chavismo (y es lo que ha ofrecido hoy el CNE), es un cronograma que hace tabla rasa del pasado y en el que solo figuran en el horizonte las elecciones regionales y municipales, lo cual, por supuesto, sigue formando parte del famoso "primer paso", sin ir más allá.  

Eso sí, el Consejo Electoral ha asomado algunas de las otras garantías que viene pidiendo Estados Unidos con la administración Biden, y que quedaron muy claras en el tuit de Julie Chung, secretaria del Departamento de Estado de EEUU, en una respuesta a Jorge Arreaza hace unas semanas: liberación de los presos políticos, finalización de las inhabilitaciones y elecciones que ofrezcan garantías a todos los actores.

Solo sanciones estatales son negociables

Las fuentes, bien relacionadas con las comisiones de Exteriores del Congreso de EEUU, dijeron que el límite de lo que EEUU está dispuesto a negociar, y así se lo ha hecho saber claramente a sus interlocutores, es el tema de las sanciones personales, así como el de las reclamaciones judiciales contra los más altos jefes del chavismo, que quedan fuera de cualquier conversación.

Y lo que exige EEUU es un cronograma mucho más completo de pasos que sigan a ese "primer paso" sobre cuya valoración la propia Chung señaló que es un asunto del pueblo venezolano, sin desacreditarlo de entrada. 

Por el lado del chavismo, en tanto, se ha esgrimido (y en esto aparentemente hay la aquiescencia de la Administración Biden) que las sanciones contra las empresas estatales ni dañan solo al chavismo, sino al Estado venezolano, y por lo tanto lastran al país más allá de lo moral o políticamente aceptable y tienen que ser levantadas.

Esta ha sido, en sentido amplio, la tradicional posición de, entre otros, Gregory Meeks o Bill Richardson, figuras influyentes del partido Demócrata en el poder, y no solo con respecto a Venezuela. 

Como dijimos, esta es la versión de fuentes del partido Republicano. Se intentó contactar a representantes de la actual administración, pero al momento de escribir esta nota, impelida por los hechos noticiosos que se han suscitado la tarde de este 11 de mayo, no se había recibido la respuesta que se había prometido a mediodía. 

El orden de los factores, clave en las conversaciones 

La posición oficial de Biden y de Estados Unidos sigue siendo la misma: el apoyo al presidente de la Asamblea Nacional de 2015, y reconocido como líder de la oposición por EEUU y la Unión Europea, según ha ratificado esta tarde en un tuit extremadamente diplomático el embajador de EEUU en Venezuela, James Story, que ejerce desde Bogotá, Colombia, a quien las fuentes del partido Republicano ubican como una figura clave de la negociación, casi un “gatekeeper”. 

Guaidó ha relanzado esta misma tarde, también, una hoja de ruta que establece el cronograma sobre el cual, al menos oficialmente, se mantiene también EEUU en el llamado “Marco para la Transición Democrática”, lanzado en marzo del año pasado. 

Ese orden es: elecciones presidenciales, elecciones parlamentarias y luego regionales-municipales; el inverso, por supuesto, al que quiere el chavismo, que ofrece una reinstitucionalización (en principio, controlada por ellos mismos) hasta 2024, cuando se realizarían unas presidenciales. Según las fuentes, ni siquiera contempla el madurismo la eventualidad de un referendo revocatorio. 

La posición oficial del Gobierno de Estados Unidos sobre el orden de los factores, reforzada hoy por Guaidó, parece, sin embargo, no ser la misma que la posición que están llevando en las negociaciones, dijeron las fuentes que, debe recordarse, son cercanas a la oposición política de EEUU.

Del maximalismo a los acuerdos mínimos, en viaje sin escalas

Sin embargo, debe ser ya la quinta o sexta vez en la que el chavismo diluye las negociaciones para su entrega negociada del poder en discusiones infinitas y sin ceder ni un palmo. 

Justamente a esto se refiere Guaidó en el minuto 1:50 de su intervención, cuando señala que:

“...nadie confía en esta dictadura, y esto solo será posible si contamos con mayor presión tanto nacional como internacional, que garantice un proceso de negociación que contemple junto a nuestros aliados garantías para todos, para todos los actores, pero también, lo más importante, los mecanismos de rendición de cuentas al régimen, si intenta evadir de nuevo una solución negociada”. 

Por eso, el Gobierno de EEUU, que (según es comunicacional), intenta coordinar esfuerzos con el resto de la comunidad internacional, especialmente con la Unión Europea y algunos aliados en Latinoamérica, para forzar una transición democrática en Venezuela, será extremadamente cauteloso en cualquier iniciativa de retiro de sanciones que tome, y probablemente, solo lo haga Ex post, señalaron las fuentes que informaron de la negociación. 

Esa mayor coordinación de esfuerzos se hará en el marco de la teoría de los acuerdos mínimos, dejando definitivamente atrás el enfoque de Donald Trump de un retiro forzado y rápido del poder de la Administración Maduro y produciendo su relativa normalización.

No se puede soslayar de toda esta presión la llamada del papa Francisco a una reunión entre Maduro y Guaidó en El Vaticano.  

El chavismo, sin embargo, aún no quedaría liberado de sus acusaciones por violaciones de derechos humanos, ni por las de narcotráfico que cursan para sus mayores jerarcas en EEUU, lo que posiblemente desalentaría que las negociaciones (que apenas comienzan y para las cuales quedan meses por delante) avanzaran mucho más. 

En una próxima entrega, que haremos mañana, explicaremos por qué esta negociación, sin embargo, concede al chavismo una buena perspectiva de supervivencia, y cuáles son las tendencias que se manejan en la oposición de cara a los próximos procesos electorales, y cómo esa tendencia comienza a acercarse. 

En todo caso, el juego, estancado en el "empate catastrófico" desde 2017, comienza a descongelarse. 

Seguiremos informando.

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