Prostitución y narcotráfico «desaparecen» a venezolanos que se van al Caribe

Foto: cortesía

Treinta y cuatro personas venezolanas, entre ellas tres niños menores de seis años, se encuentran «desaparecidas» desde el pasado 16 de mayo, cuando se dispusieron a viajar a Trinidad y Tobago desde el puerto La Playita ubicado en Guiria, estado Sucre.

Familiares de las víctimas declararon en exclusiva para Caraota Digital y aseguraron que detrás de este hecho existe una organización de trata de personas que «desaparece» a los viajeros y luego los coloca al servicio del narcotráfico y la esclavitud sexual.

«Fuimos hasta la población de Guiria, allí no hay dónde hacer la denuncia. Todas las autoridades civiles y militares de la zona están en complicidad con esta grave situación», denunció Yoselyn López Chirinos, hermana de Govanny López Chirinos, de 38 años, uno de los desaparecidos

Dijo que una fiscal del Ministerio Público de Guiria, quien responde al nombre de Eunilde López, les aseguró que en la zona todas las autoridades están «corrompidas».

«Ella misma nos recomendó que consignáramos la denuncia aquí en Caracas y así lo hicimos», dijo la joven.

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Empacando cotufas

Carmen Solórzano Blanco, madre de Winder Blanco, de 28 años, relató que esta era la segunda vez que su hijo viajaba a Trinidad y Tobago con el propósito de trabajar en una fábrica dedicada a empacar cotufas.

«Él estuvo un año allá y con el dinero que ganó se compró una casita en el Pinar, en El Paraíso, aquí en Caracas», dijo la humilde señora.

Solórzano afirmó que su hijo, en compañía de otros tres amigos, viajó desde Caracas hasta Guiria el 15 de mayo.

«El 16 de mayo, a las 4:50 de la tarde, mi hijo me llamó y me dijo que ya iban en alta mar. Esa fue la última vez que hablé con él. Desde entonces no he vuelto a saber dónde y cómo está», dijo la desesperada madre.

Según el relato de estos familiares no se trata de un viaje ilegal, puesto que las autoridades del Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (Inea) hicieron el «zarpe» y las del Saime realizaron el sellado de los pasaportes de cada uno de los pasajeros.

Tres días después de no saber nada de sus hijos y hermanos, los familiares viajaron a Guiria y visitaron las instalaciones del puerto La Playita.

«Allí pudimos comprobar que los venezolanos que se van a las islas del Caribe lo hacen en unos peñeros de pequeño tamaño destinados para la pesca y no para hacer viajes de 2 o 3 horas. Estas pequeñas embarcaciones no tienen un motor adecuado», dijo Yoselyn López.

Al ser consultadas sobre cuánto vale correr este riesgo, indicaron que solo el viaje en ese tipo de bote hasta Trinidad y Tobago tiene un costo de 300 dólares.

La embarcación donde viajaron estas personas se denomina Ana María.

«Todo en Guiria lo cobran en dólares. La estadía, la comida, el agua, los trámites… lo que sea se paga en dólares», aseguraron.

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Solo el capitán «sobrevivió» 

Hilda Chirinos y Yoselyn López Chirinos, madre y hermana de Govanny López, indicaron que al regresar de Guiria acudieron a la sede del Ministerio Público en Parque Carabobo.

«Allí sí nos atendieron y nos informaron que ellos están investigando a todas las autoridades civiles y militares del estado Sucre por este y otros casos de trata de personas», dijo López Chirinos.

Se conoció que los fiscales nacionales Pedro Rojas (82) y Ronny Osorio (79) fueron designados para investigar el caso.

Al parecer ambos fiscales ya viajaron hasta Guiria e interrogaron a un hombre conocido en la zona con el apodo de Moncho, a efectos de que aportara datos sobre estos hechos que, por cierto, se hacen cada vez más frecuentes.

La versión recogida por los representantes del Ministerio Público indica que el «capitán» de la embarcación responde al nombre de Alberto Abreu, un hombre de entre 25 y 30 años que ya tiene antecedentes por el delito de trata de personas.

«Según los lancheros, la embarcación donde iba mi hermano naufragó y el único que sobrevivió fue el capitán. Este hombre fue rescatado en alta mar por las autoridades de Trinidad y Tobago, llevado a un hospital de Grenada y de allí se escapó. Ahora nadie conoce su paradero», dijo Yoselyn López.

Las denunciantes aseguraron que no hay ningún indicio de naufragio.

Agregaron que en el bote Ana María, donde viajaron sus familiares, iba un marino mercante, hijo que un trabajador del puerto La Playita.

«Esa persona conoce perfectamente la zona. Después de la desaparición de su hijo la ha recorrido varias veces y no ha encontrado ningún objeto flotando, no hay aceite en el mar y nadie sabe dónde se encuentra el bote donde iban», relató López Chirinos.

Todos estos detalles hacen pensar a estas personas que sus familiares fueron «secuestrados» en alta mar y llevados a Trinidad y Tobago con fines desconocidos.

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