"Qué bonito sería despertar y no tener que cargar agua”: drama de los barrios caraqueños

agua

Un tapabocas sucio, unos guantes de algodón y una gorra desgastada por el sol es su única protección. Sale todos los días de casa, con una carrucha vieja y dos bidones vacíos en busca de aquello que desde hace casi un año no le llega por tubería.

El señor Pedro sufre de diabetes. A sus 64 años asegura sentirse desgastado. El esfuerzo que hace cargando agua hace que se descompense siempre.

Su casa su familia le dice que no salga, pues tienen miedo a que termine contagiado con Covid-19, cosa que afectaría aún más su sistema inmunológico ya afectado por su enfermedad crónica.

“Le tengo miedo al coronavirus pero no puedo quedarme en casa, mi familia necesita agua”, enfatizó Pedro cuando le pregunté por qué no acataba el confinamiento.

“¿Cómo Maduro nos manda a quedarnos en la casa si no garantiza ni lo más básico?”, se preguntó mientras cargaba a cuestas los bidones llenos de agua por una subida pronunciada del sector Las Casitas, en el barrio Cotiza al oeste de Caracas.

A diario hace de dos a tres viajes para poder abastecerse del líquido necesario para bañarse y cocinar.

Él, como decenas de habitantes del oeste de Caracas, debe arriesgar su salud y salir a buscar agua. En este caso se vale de los afluentes de agua que se forman a la orilla de la avenida Boyacá, mejor conocida como la Cota Mil.

Desde ahí hasta su casa recorre aproximadamente un kilómetro en cada viaje. Su piel, ya tostada por el sol, da muestra de lo difícil de la rutina.

Pedro no recuerda con exactitud cuándo fue la última vez que recibió el suministro de agua potable por tubería, pero asegura que fue hace casi un año. Desde entonces no le ha quedado más opción que cargar.

Él vive junto a su esposa, que tiene su misma edad. Sus cuatro hijos están fuera del país.

“En los barrios todos nos convertimos en camellos. Yo ya no estoy en condiciones para esto, y qué bonito sería pararme un día y no tener que cargar agua. Descansaría demasiado”, dijo el sexagenario, aún así,con una sonrisa.

En medio de la cuarentena social anunciada por el gabinete de Nicolás Maduro se anunciaron varias medidas preventivas para evitar el contagio y propagación del coronavirus.

La más importante de las medidas es mantenerse en casa, cosa que estas personas no pueden cumplir por la falta de agua.

Otra de las recomendaciones es lavarse las manos de forma constante, algo prácticamente imposible para aquellos que no cuentan con el suministro constante de agua.

El señor Pedro asegura que hasta que no se resuelva la falta de agua no podrá dejar a un lado esa rutina desgastante. Teme que la propagación del virus aumente, y así el riesgo de salir a la calle.

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