Sin electricidad, sin Internet y con hambre: clases virtuales son inviables en Venezuela

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La educación en Venezuela, deficiente desde hace unos años, se ve en riesgo nuevamente. Ya no son las protestas o los bajos salarios de los docentes lo que impide que se impartan las clases. Ahora, los niños que se desmayaban en las aulas por hambre, probablemente están en casa con el estómago vacío, aislados por el coronavirus Covid–19 y sin la posibilidad de recibir clases virtuales por falta de Internet, electricidad o equipos electrónicos.

En marzo se cumplió un año del apagón nacional más impactante de Venezuela. Antes de ese suceso ya algunas regiones presentaban graves fluctuaciones de energía. Más de 12 meses después, el Sistema Eléctrico Nacional no ha sido reparado, dejando en penumbras hasta por más de 24 horas a estados como Zulia y Táchira, y ocasionando cortes en el resto del territorio.

Juan Pablo Guanipa, vicepresidente de la Asamblea Nacional, denunció que el pasado martes algunos sectores del Zulia estuvieron más de 10 horas sin servicio eléctrico. "Los zulianos seguimos pagando las consecuencias de la corrupción y la incapacidad", escribió en su Twitter.

Mientras tanto, Nicolás Maduro y su ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, anunciaron la suspensión de las clases presenciales. "Haremos uso de las estrategias pedagógicas de aprendizaje a distancia", dijo Istúriz.

"Aquí hay bajones cada hora. Se apaga todo, se reinicia la computadora, se reinicia el módem y a veces el Internet no vuelve hasta el siguiente día. De paso la señal de teléfono tampoco es buena aquí en Propatria. Sería una locura poner a mi hija a ver clases virtuales", expresó Rosa González, quien aún no ha recibido instrucciones sobre la culminación del año escolar.

Algunos niños venezolanos tienen la "suerte" de tener electricidad, pero se enfrentan entonces a la falta de Internet. Fran Monroy, periodista especializado en Telecomunicaciones, señaló que desde hace año y medio Cantv, el principal proveedor del servicio, tiene más de un millón de fallas recurrentes que se agudizaron hace menos de una semana con el incendio en una central de la compañía. Al menos el 33 % del país no tiene servicio de ABA Cantv, una parte de esa estadística tampoco puede pagarle a un proveedor privado.

Aunque las telecomunicaciones, ya afectadas, aún no han colapsado frente al gran uso que se les da durante la cuarentena, las fallas "comunes", son más notorias porque no se pueden resolver. Por razones evidentes, incluyendo el aislamiento social y la escasez de gasolina, algunas empresas no están atendiendo averías particulares. Solo las que afecten a toda una zona o urbanización son atendidas.

Richard López es docente, relata que aunque la velocidad de su Internet era deficiente, "por lo menos tenía". Desde el incendio que hubo en la central de Cantv se quedó sin el servicio. "Yo no había leído sobre eso. Apenas se cayó fui a reiniciar los equipos, como siempre, después leí que no debí hacerlo". Aún no tiene Internet, y no sabe cómo haría si tuviera que impartir sus conocimientos a través de una videollamada.

En países como China implementaron dictar clases a través de la televisión. "Radio y televisión serían lo más lógico para seguir impartiendo clases. Pero es algo que lleva planificación. No es tan sencillo. En tres semanas o un mes se pueden grabar algunos contenidos de los planes educativos. Mejor idea que hacerlo por Internet donde no hay suficiente capacidad", detalló Monroy.

Sin embargo, el impacto de los canales nacionales en el interior del país también ha disminuido. Al igual que las empresas de telecomunicaciones, han sufrido el hurto y daños de equipos transmisores que afectan su señal.

Aunado a eso, el 13 de marzo se averiaron los paneles solares del Satélite Simón Bolívar. Eso hizo que los motores dejaran de funcionar ocasionando que el satélite saliera de órbita a un sitio donde quedó inutilizable. Ante esta falla irreparable, se puede considerar que murió. "El satélite sólo funcionaba para tv digital abierta", explica Fran Monroy, quien agregó que el artefacto presentaba fallas desde el principio.

Los bajones eléctricos han quemado electrodomésticos, y nadie se hace responsable.

Luis Rondón es estudiante de 5to año de bachillerato. Detalla que ha recibido asignaciones a través de WhatsApp, Facebook y correo electrónico. "Creo que sería bueno que dieran las clases por televisión, porque el Internet es lento. Pero mi televisor se quemó en noviembre después de un bajón. Tendría que irme a casa de un vecino", cuenta.

Luego de la tanda de apagones que se iniciaron en marzo 2019, el régimen de Nicolás Maduro hizo una encuesta para "reponer" electrodomésticos averiados por las fallas eléctricas, sin embargo, aún no se conoce de algún beneficiado por esa encuesta.

"En Venezuela no existen las condiciones para que los jóvenes reciban clases vía Internet.
No existe una conectividad óptima y además hay estados como Táchira, Zulia, Mérida y otros que pasan más de 18 horas sin energía eléctrica”, concluyen varios especialistas. Además, cuestionan que el chavismo aproveche el contexto de la pandemia para someter a la población a un régimen de desorientación.

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