Sumisa, pálida y delgada: así vieron sus vecinos a Morella, tras 31 años de secuestro (Video y relato)

Por Luis Olavarrieta

Nunca vieron nada, y muy pocas veces escucharon ruidos, o el sonido de un televisor o una radio prendidos. Los vecinos de Morella, en el Conjunto Residencial Los Mangos, de Maracay, ahora sienten una especie de luto colectivo porque Mathías Salazar Moure (a) “el gordo Mathías” mantuvo, en esas residencias, secuestrada a la mujer durante 18 de los 31 años que estuvo en cautiverio; y además, a su propia esposa, Ana María Salazar, también liberada luego de que Morella lograra escaparse y contar su historia a las autoridades.

Estuvimos con los vecinos de Morella en este enorme conjunto residencial en el centro de Maracay. Jorge, su vecino de enfrente durante siete años, la vio, por primera vez, el día en que Morella regresó con el Ministerio Público a lo que fue su lugar de cautiverio durante casi dos décadas. Refiere, como suerte de perfil, que vio a una Morella “totalmente sumisa, muy pálida, delgada; se veía, en efecto, que no llevaba sol ni se alimentaba bien”. Agregó que "prácticamente no hablaba, todo lo comunicaba por señas a los representantes de la justicia".

Como únicos bienes retirados por la Fiscalía, un televisor muy pequeño, un ventilador, algunas mudas de ropa; algunos kilos de arvejas y arroz; y un cartón de huevos, señala su vecino de enfrente.

Otra vecina, Silvia Marín, recuerda bastante bien a Mathías. Lo describe como un hombre alto, fuerte, de pelo largo, que no inspiraba confianza y que tenía un trato brusco. “Una vez tuvimos un problema por mi perrito, él me reclamó que no le permitiera orinar en las columnas del estacionamiento”, señaló.

Caraota Digital se trasladó hasta el edificio donde Morella y Ana María estuvieron cautivas. También conversó con la familia de Morella. Estaremos entregando la información a lo largo de este domingo 9 de febrero. Estén muy pendientes.

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