Trabajadores de CVG venden chupetas y sus pertenencias para comprar comida

Foto Caraota Digital

La mala alimentación que reciben trabajadores de empresas como la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) debido a los paupérrimos salarios que perciben, ha incidido notablemente en su aspecto físico. Han bajado de peso y para llevar el sustento diario a sus hogares, deben dedicarse a vender chupetas al salir de sus labores o las pocas pertenencias que les quedan.

Julio Jiménez tiene 15 años de servicio en el área de Prevención y Riesgo en CVG y señaló que la mayoría solía comer solo arroz y sardina durante el día, mientras que otros se dedicaban a vender chupetas al terminar sus labores, pues los empleados de nómina diaria apenas percibían un salario de Bs. 17.000 semanales.

«Hay un grupo de trabajadores que tienen 20 y 30 años de servicio, y en su mayoría vienen a trabajar y luego salen a vender chupetas, para poder completar aunque sea la alimentación de un día en la familia. Compramos un arroz y un kilo de sardina, y eso es el desayuno, almuerzo y cena», relató.

Jiménez agregó que ya no le quedaban pertenencias para vender y poder comer en la semana, puesto que todas sus herramientas de trabajo las ha tenido que vender para comprar algo de alimento.

José Salas, por su parte, comentó que ha perdido más de 20 kilos por la mala alimentación.

«Físicamente hemos cambiado la mayoría de los trabajadores. Yo pesaba 90 kilos, ahora peso 67 kilos, y no tengo ningún tipo de enfermedad, sencillamente nos estamos alimentando mal. Estamos pasando hambre, no tenemos dinero con qué resolver los problemas. No tenemos con qué mandar a los niños a la escuela», denunció.

En los dos años que Pedro Maldonado lleva al frente de la presidencia de la CVG, no se ha sentado a escuchar los reclamos de los trabajadores y buscar soluciones.

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