23 de Enero

Andrés Raúl Páez

Abogado y profesor universitario

Cobra vigencia una fecha, un ciclo, un proceso, que culmina no solamente con la
dictadura de Marcos Pérez Jiménez, sino con la defensa de los derechos humanos
fundamentales, en donde Venezuela, a través de una democracia incipiente supo
avanzar en áreas estratégicas de desarrollo, tales como: infraestructura, educación,
salud, hidrocarburos, vivienda, economía, agricultura, ganadería, pesca, defensa y
seguridad.

Posteriores a diversos quinquenios de gobiernos demócratas, en 1999 llega al poder
una figura, carismática, que después de haber liderizado 2 golpes militares, desarrolla
un ciclo de populismo e improductividad, conquistando todas las instituciones del
estado venezolano, bajo un maquillaje electoral, hegemonía comunicacional,
destrucción de los avances de lo que representa la sociedad civil, para ser sustituida por
un pasticho ideológico invocando el pueblo, y la unión cívico militar.

El 23 de enero puede ser analizado desde diferentes perspectivas, en donde la
histórica, en su justa dimensión, supo comprometer a todos los factores de la
resistencia de la época. Luego el sector militar fue el desencadenante, para lograr
alcanzar la libertad, después de muchas torturas, asesinatos, persecusiones de líderes y
organizaciones políticas.

Para tratar hacer una comparación o aproximación entre los periodos democráticos
después del año 1958 y el militarismo que encarnó Chávez Frías, recomendamos la
lectura de la obra “Del Pacto de Punto Fijo al Pacto de La Habana”, en donde se analiza
por áreas específicas de políticas públicas, los primeros quince años posteriores a 1999.
El resultado es catastrófico, dantesco, a pesar que el gobierno chavista multiplicó por 5,
los ingresos percibidos, u obtenidos de la sumatoria de todos los quinquenios de la
democracia (1958 a 1999).

En Venezuela, con la administración roja rojita, ingresaron, malgastaron, dilapidaron, y
también fraudulentamente se beneficiaron del erario público, con total impunidad, en
cifras que superaron el Plan Marshall (denominado oficialmente European Recovery
Program o ERP), en donde los Estados Unidos coordinó la reconstrucción de los países
europeos después de la Segunda Guerra Mundial, que a la vez estaba destinado a
contener un posible avance del comunismo.

El 23 de enero nos lleva a reflexionar sobre la ruina que vivimos los venezolanos, bajo
una dictadura encarnada por Nicolás Maduro, con la ayuda de una Asamblea Nacional
Constituyente designada únicamente por miembros del PSUV, bajo un estado forajido
hoy convertido estado fallido, que no puede brindar servicios públicos básicos: sin agua,
sin luz, sin gas, sin gasolina, sin efectivo, sin transporte, y ahora el agravante de

reconocer públicamente la pérdida de soberanía al permitir en Consejo de Ministros, un
representante de la tiranía cubana, que el alto mando militar permite.

Sobre el 23 de enero debemos recordar los últimos acontecimientos, de nuevos
atentados dictatoriales, contra las universidades nacionales, contra los periodistas,
reporteros, trabajadores de la prensa, cierre de medios de comunicación, contra la
asamblea nacional, contra más de 25 diputados criminalizados, perseguidos, contra los
diputados secuestrados: Juan Requesens, Roberto Marrero, Gilber Caro y ahora se
suma Ismael León, todos ellos en mazmorras de una cruel tiranía, en donde ni siquiera
se conocen su real ubicación, porque se encuentran aislados, incomunicados y
torturados.

Todos los días debemos recordar los más de 9.000 procesados políticos, sin haber
cometido delitos, que se encuentran sujeto a unos juicios, en donde nunca existió
imparcialidad e idoneidad de sus juzgadores, ni debido proceso, ni derecho a la
defensa, ni jueces naturales, ni el derecho a desarrollar mecanismos probatorios,
designar defensores, entre otros graves vicios.

Todavía permanecen bajo condiciones infrahumanas 388 venezolanos, denominados
presos políticos, que se encuentran vinculados a un honroso 23 de enero, que
representa respeto a los derechos humanos fundamentales, a la libertad, a la diversidad
de pensamiento, la pluralidad, la alternabilidad en el poder, libertad de circulación, de
ideas, de expresar de viva voz la defensa de derechos civiles, políticos, económicos y
sociales, amparados en nuestra Constitución Nacional.

Millones de venezolanos exigimos, más que nunca el 23 de enero, respeto a las
garantías constitucionales, principios y valores, rendición de cuentas, transparencia en
áreas de interés nacional, como: corrupción, abusos de autoridad, control público sobre
los poderes, en perjuicio al pluralismo democrático, hoy inexistente en nuestra nación.
La tramoya de criminalización persiste, planificada desde las altas esferas del régimen,
con la anuencia del TSJ, en sala que no defiende la supremacía de la Carta Magna, para
inhibir, amedrentar, inhabilitar y censurar.

Para cualquier ciudadano es esencial a la democracia, rescatar todos los días, que
representa el 23 de enero, el verdadero escrutinio a que están sometidos todos los
funcionarios públicos, sin excepciones (de cualquier rango), que actuando dentro del
ámbito de su competencia se nieguen a rendir cuentas, se escuden en falsas posiciones

de honor o reputación, negando el rol histórico de la prensa, la libertad de opinión, de
información, para amedrentar bajo la justicia roja rojita, infociudadanos, periodistas y
lo que quedan de medios de comunicación independientes.

El 23 de enero, aunque el régimen totalitario insista en aferrarse en la idea de la
pérdida de soberanía bajo la usurpación en el poder, millones de venezolanos exigimos
ciudadanía no vasallos. Crecen los gritos libertarios.
Tuiter @andresraulpaezp

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