Anocheció de golpe

Foto: Caraota Digital

Amos Smith

Periodista

Voy a contradecir a un cineasta diputado, Carlos Azpurua, que solía hacer unos documentales
de denuncia bestiales, antes de ser seducido por los cantos de las sirenas rojas rojitas, al igual
que el maestro Chalbaud.

De bola que ese es su derecho, o mejor dicho su izquierdo. Pero me fusilo de frente el nombre de la película que recrea el caracazo del 92 y que denuncia la
decadencia que nos llevó a esta hiperdecadencia inflacionaria actual.

Antes de la irrupción del chavismo yo recuerdo mi visita a una librería, donde había un cerro
interminable de literatura ñángara a precio de remate.

Mucha de esa literatura terminó citada para justificar las teorías del comandante del disparate eterno. Las venas abiertas de América Latina de Galeano. De los consejos comunales a las comunas de Marta harnecker. Obras de  Althuser y Marx, entre un largo etcétera de los teóricos del pensamiento socialismo.

Me he preguntado por mucho tiempo, si después de mí, entró Chávez a la librería y se volvió loco con la ganga que allí había, porque a la larga, en sus interminables cadenas citó todos los libros que alcance a ver allí.

Lo cierto es que con la irrupción del socialismo, para parafrasear a la Hanecker, lo imposible se
volvió posible. Oscureció de golpe y viene a mi recuerdo aquella pelea del campeón mundial peso Mosca, el zuliano Betulio González, con la narración de Miguel Thodée desde Thailandia.
“ Pega Betulio, vuelve a pegar Betulio, Upper de Betulio tremenda derecha de Betulio.
Señores cayó Betulio”.

De repente empezaron a aparecer los culpables que alimentaron un resentimiento nunca visto  a lo largo de nuestra historia republicana. Todas las carencias de los pobres eran culpas de los ricos.

Más que una lucha social era una decisión de marketing político. La pobres eran mayoría y ahora son más mayoría aún. Para citar a ese filosofo, llamado Ricardo Arjona, nos acostumbraron a acostumbrarnos. Se rumbearon la mayor riqueza petrolera de nuestros tiempos y nos han prometido todos estos años que el futuro viene… en el futuro (otra vez aquí Arjona?).

Para qué escribirles de la miseria que se ha apoderado de nuestra cotidianidad. De esta epidemia de conformidad que hace mella en los espíritus más fuertes de esta nación.

Les admito que a mí sí me da cochina envidia dr como los pueblos de América del Sur salen a la calle por su bien o su propio mal. Salen por millones sin cuidar su quince y último. Sin tener en la cabeza el regalito de una caja de comida y un bonito (diminutivo de bono que no tiene
ninguna bonitura), que nunca alcanzan a la miseria que se vive.

Nunca se sientan en un teclado
a criticar sin hacer nada. No hay miedo que les aguante. No atacan a los pocos que están en el terreno de juego echándole bola de verdad. O los que siguen creyendo la gran huevonada que
los gringos vendrán a salvarnos, como si el portaviones Abraham Lincoln fuera a venir como
una compra de los artículos en televisión, con el locutor diciendo. Llame ya. Y con la compra del portaviones le entregaremos completamente gratis tres destructores y un escuadrón de helicópteros de asalto. Así es la vaina.

Nos quieren divididos y peleando nos entre nosotros, porque a la hora de la chiquita. Todos
sufrimos los embates de este desastre épico.  Hay gente que me dice que esta revolucion es ineficiente. Al contrario, es la implementación de una miseria programada.

Alguna vez me senté con un oscuro jefe de ideología del PSUV, de uno de los estados más arrasados por este huracán destructor de todo vestigio de
productividad y pensamiento libre. Me dijo de frente y sin ningún escrúpulo. “Aquí nuestro fin no es resolverle los problemas a la gente. Aquí lo importante es lograr la hegemonía del Estado, para liberarlos de las ataduras del capitalismo y aprendan con nosotros a ser libres”.

No sirve de nada ser una mayoría si te quedas en tu casa esperando la libertad por generación espontánea. La calle sirve si salimos todos. Y si no lo terminan de entender o simplemente les es indiferente, averiguen si hay camarones que se duermen por la América del Sur.

Verdad Evo? En la vida, nadie hará por uno lo que nos toca hacer. Lo que soy yoo, voy a la calle el 16. Lo haré siempre. Aunque me quede solo.

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