Consenso para la libertad

Por Henry Alviarez

Son momentos aciagos y sin duda aterradores para la vida nacional. Hoy es necesario hacer un llamado a todas las fuerzas sociales y políticas que tengan como propósito hacer contención a este régimen que de manera ex profesa y vilmente articulado, nos ha traído a esta tragedia.

Quise utilizar la palabra consenso para aproximarnos a la Constitución de una sólida fuerza ciudadana que de manera determinante y sin titubeo, sin intereses aislados, puedan lograr lo más deseado por el venezolano que es conquistar la ansiada libertad. Atrás quedó la unidad cupular.

Y la llamo así porque han desdibujado el buen propósito unitario, para convertir estas agrupaciones en estructuras sesgadas, manejadas por cogollos en procura de los intereses más oscuros.

La sombra del fracaso y de la corrupción cubren a la manoseada y ultrajada unidad, que amparada en la buena voluntad ciudadana pero acompañada de la creencia que solo así conseguiríamos superar la tragedia, fue utilizada para encumbrar circunstancialmente a distintos actores que desnaturalizadamente traicionaron toda la confianza y la fuerza de una población que hizo todo lo que le pidieron.

Le pidieron votar y votaron y así se obtuvo la mayoría de la legítima Asamblea Nacional, le pidieron protestar, y sin reparo en todo los rincones del país, los venezolanos salieron a las calles, exponiendo sus vidas, le pidieron respaldo popular y así se logró el movimiento ciudadano más grande y relevante de nuestra historia democrática como lo fue el plebiscito del 16 de julio de 2017, que fue la génesis para que posteriormente se declarara al régimen como ilegítimo y usurpador, promoviendo el inédito interinato avalado por el  desconocimiento del régimen por parte de la comunidad internacional, volviendo la población a tomar su espacio de lucha.

Por todas las experiencias previas y ante los evidentes fracasos por no alcanzar los objetivos, es que hoy tenemos una ciudadanía molesta y abstraída del fervor político, pero no se equivoquen, una cosa es estar indignada y molesta, y otra es visualizar a la sociedad doblada y derrotada.

El venezolano sigue firme y de pie, no se ha doblegado ante la amenaza y la persecución, es más, es una sociedad que se encuentra en franca resistencia ciudadana, pacifica pero digna. A diario nos dan lecciones el personal de la salud, los docentes, los agricultores, los obreros y los propios empresarios serios, de seguir apostando a reencontrarse con un país próspero, alegre y justo.

Todos los días desde el seno de la familia venezolana se escuchan oraciones para que superemos la crisis, y sobre todo brota los corazones para reencontrarnos con tantos familiares que se encuentran fuera de nuestras fronteras, el suspiro por esta tierra que en otrora época dio sosiego y nos puso a soñar, pasa por la mente de cada venezolano.

De allí que es imperioso hacer una convocatoria con una gran agenda nacional. Pero no para hablar de elecciones tuteladas por el régimen, sino para discutir la forma como lo vamos a enfrentar.

No para saber cuántos candidatos vamos a promover, sino para saber cuánto liderazgo dentro y fuera de los partidos asumen el reto de organizar esta fuerza, no puede ser un espacio para lamentos y diagnósticos del pasado, sino para confrontar realidades y estar preparados para la Venezuela que vamos a construir una vez salida de esta tragedia y convertir a este país en tierra de gracia.

Es el concurso de todos aquellos que desprendidos de colores y slogan partidistas, entiendan que el único norte es la libertad. Eso sí, dejando a un lado a los cómplices y los corruptos que nos han traído hasta esta desgracia nacional.

No me canso de decir que la Venezuela decente es mayoría, y ejemplos de ciudadanos honestos los hay en todas las sociedades intermedias, incluso en los partidos políticos. Es momento de abandonar dogmas y pretender avanzar sobre el propósito de superar esa fuerza maligna, que nos condena al oprobio.

La Venezuela digna, los ciudadanos íntegros y valientes darán el paso definitivo para ganar esta lucha existencial y espiritual. Es meritorio, es necesario, es el momento justo. Dios nos va a acompañar en esta gesta, y nos concederá el triunfo.

Henry Alviarez, coordinador nacional de organización de Vente Venezuela.

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