¿Cuáles son las limitaciones y oportunidades para ir a unas elecciones?

Foto: Caraota Digital

Aníbal Sánchez Ismayel

Experto en temas electorales

 

 

Para este año estaban previstas unas elecciones en Venezuela y así renovar los diputados de la Asamblea Nacional.  La pandemia y la quema de la infraestructura electoral entorpece su realización, los obstáculos políticos y de un nuevo CNE son más del lado opositor que del sector de Maduro quien tenía la necesidad de realizar un proceso con cierto reconocimiento.

Constitucionalmente el periodo de los actuales diputados vence el 5 de enero del 2021. Es probable que estos comicios se realicen a finales del año. Maduro ha mencionado la necesidad de esgrimir las diferencias en unas elecciones y la oposición tiene claro que la superación de la crisis de gobernabilidad es solo posible con unas presidenciales.

Esta posibilidad luce muy remota y solo se vislumbra si existiese algún cambio o ruptura en las estructuras de sostén y de darse estas circunstancias las elecciones no serían en este año; pues lo más probable es que iríamos a un estado de transición antes de llegar a estas.

Cualquier tipo de elección en estos momentos está supeditado a la evolución de la pandemia del COVID-19. Es lógico pensar que la convocatoria esté atada a la percepción del desempeño durante la pandemia, sin obviar la oportunidad que ofrece  tener una oposición desarticulada.

En el escenario actual, el adversario del régimen de Maduro, luce ser más la mala evaluación de su gestión; reflejada   en el estado de los servicios públicos y en segundo lugar por el alto costo. Ambas situaciones empeoran en el transcurso de la pandemia.

La situación de hambre, enfermedades, poca producción y desempleo, se une a la falta de luz, agua, gas o gasolina. Serían razones suficientes para motivar una participación, organizar, movilizar y defender una opción electoral distinta, pero pareciera que algo los ciega y limita.

Por lo que oficialistas aprovechan el peor momento político de la oposición orgánica para asomar una convocatoria a elecciones parlamentarias, lo que en sí mismo es un acto desmovilizador, divisor e inhibidor en las filas opositoras. Por lo que no dudemos que en una situación de mediano control de la epidemia se realice el llamado.-

Guaidó, el último gran elector pagará la factura de los desaciertos de la oposición". No es solo efecto de la operación Gedeón, es la persecución selectiva de ciertos operadores políticos, son las múltiples denuncias sobre el mal manejo de recursos destinados a la ayuda humanitaria e incluso la disidencia dentro de sus propias filas opositoras quienes hacen un flaco servicio.

Esto era predecible al no poder explicar su ruta táctica una vez fijada la estrategia de desplazar a Maduro del centro del poder, al no poder organizar una masa crítica que entreteja tejido social a partir de una organización militante propia, le dificultaba el logro de sus metas.

No puedes mantener una lucha política nacional soportado nada más en la presión internacional lo cual pasará a ser una verdadera incógnita no solo después de la pandemia sino que podría estar supeditada a los resultados electorales de noviembre en EEUU.

 

Se ha hablado mucho del control que se ha mantenido de la epidemia del coronavirus en Venezuela lo que deja como resultado que luego de 75 días los contagios diagnosticados están cerca de los 1.300 y las muertes por la misma causa serían solo 14; mientras que a nivel mundial los contagios sobrepasan los 6 millones y los 370 mil muertos. Cualquier variación sobre este control producto de la aparición de nuevos brotes, podrían hacer cambiar los números dificultando la realización de elecciones este año.

No queda ninguna duda que el proceso electoral deberá realizarse bajo una nueva realidad en un estado de epidemia, donde los factores y procesos que pudieran significar mayor riesgo de contagio deben ser considerados, hasta el hecho de actualizar datos en el Registro Electoral conlleva un intercambio de documentos; algunos espacios dificultan el distanciamiento y algunas operaciones técnicas deberían hacerse bajo el aislamiento.

Otro de las incógnitas es saber si el CNE cuenta con la capacidad técnica u operativa para el diseño de un nuevo proceso electoral a partir de cero. No es el mismo caso de las municipales sin smartmatic. Luego del incendio en los almacenes es necesario reponer  95% de la infraestructura electoral. Es necesario reponer un parque de máquinas SAES e igual número de captahuellas cercano a las 33 mil unidades que si promedian los 2.500 dólares, estaríamos hablando de cerca los 82 millones.

Para algunos sectores entre los obstáculos está el no haber logrado la renovación de las autoridades electorales, pero esto no impide la convocatoria, aunque sí condiciona la participación de algunos sectores opositores. Por lo que se esperan otras decisiones desde el TSJ adicional a la reafirmación de la directiva de la Asamblea que fije mecanismos para nueva regla electoral y nombramiento de rectores del CNE.

Posibilidades en una elección

El sector madurista está consciente que en situaciones de normalidad con un llamado a participar por Guaidó y sectores de la oposición orgánica sus posibilidades de que no se repita el escenario del 2015 estaría dado por la migración de electores fuera del país.

La oposición que le está quedando a Maduro a partir de la disidencias y falta de reconocimiento  pareciera no tener muchas oportunidades frente al aparato electoral del PSUV y el régimen, aunque se pudiera amalgamar una nueva unidad política en función de una plataforma electoral unitaria que al llevar líderes nacionales de distintas corrientes pudiera dificultarles los planes.

La crisis económica, los altos costos y el desabastecimiento no son los mejores aliados para ir a unas elecciones o campaña; por lo que en circunstancias naturales pudiera surgir un mecanismo de financiamiento institucional.

La motivación, participación y movilización de electores en una situación de conflictividad social, post cuarentena y sumergido en una crisis económica no es el mejor escenario para unos ciudadanos que solo piensa en sobrevivir, aspecto este que suele ser aprovechado por los regímenes populistas para instalar más mecanismos de coerción.

La declaratoria y atención de la pandemia le dieron la oportunidad a Maduro de demostrar quién tienen el poder para tomar las decisiones y lo ha aprovechado; la desmovilización, control y siembra de desesperanza y desconfianza ha sido una constante en las estrategias para hacer de su minoría una mayoría electoral.

Un sector que no es opositor tendría “el control absoluto” podría determinar quiénes son candidatos, bajo que normativa, con cual sistema, qué partidos participan quienes los dirigen y hasta lograr la renovación del poder electoral vía tribunales.
 

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