De los medios de pago

Caracas (im) borrable Foto: Caraota Digital

Por Luis Barragán

En los días que corren, escasea el papel-moneda como difícilmente pueden imaginarlo aún quienes envían regularmente sus remesas desde el exterior.

El elemental medio de pago, símbolo exacto de la modernidad perdida, incluyendo sus fracciones, ha desaparecido prácticamente del territorio nacional.

Retratada en buena medida la economía criminal que le sirve de soporte, el régimen acepta y auspicia la circulación del dólar estadounidense para desplazar al bolívar ahora presumido de acuñación y curso legal.

Pocos son los que aceptan el pago en moneda nacional, como los transportistas públicos que desean ganar la inmediatez que no les concede el empleo de un dispositivo electrónico, trastocados predilecta y literalmente en vendedores del efectivo acumulado.

Otros medios de pago yacen en la (in) esperada tumba de algo más que el socialismo, y las letras de cambio, cheques y vales, entre otras modalidades convencionales, cedieron el paso a las tarjetas bancarias de débito (quedando las de crédito y prepago para el recuerdo), incapaces de evolucionar adecuadamente hacia las llamadas de comercio, mercado-pago, Paypal u otras aplicaciones.

Al deterioro de la infraestructura bancaria, crecientemente eliminados los cajeros automáticos que no surten dinero, sumamos la desconfianza y alejamiento de las empresas financieras internacionales reacias a avalar las operaciones de pago presente y a futuro de nuestros consumidores.

El Estado, o lo que queda de él, ha sobrepasado los límites en la generación de dinero inorgánico y, por ello, es que no ensaya el nuevo cono monetario (término ya rutinario), al menos, con la estridencia acostumbrada, por lo que nos estamos quedando sin billetes reales, constantes y sonantes.

Divisa aparte, sólo el bolívar es el referente de nuestras transferencias electrónicas, remitidos –por cierto- a las otras verdades, como la brecha digital que se agiganta, el encarecimiento de los equipos (in) móviles y la misma falta de energía eléctrica.

Principios, instituciones y normas vigentes, están derrumbándose, en favor de un cuestionable derecho mercantil y financiero que relega a las masas al trueque, mientras pugnan por consolidarse las mafias que, entre ellas, aún más al relacionarse con el mundo, lo versionan de acuerdo a las circunstancias.

El trueque de supervivencia, expresión de la premodernidad a la que retrocedemos, a lo sumo, nos devuelve a las nociones básicas del derecho civil que también perderá toda vigencia, en el caso de avanzar el régimen, reducido a los problemas de identidad, filiación y capacidad, porque el de la responsabilidad únicamente será penal y no habrá propiedad que defender, intercambiar, ni transmitir.

francia elecciones

¡ATENCIÓN! Francia registró fuerte caída en la participación de las municipales

Fórmula matemática: radicalización+prevención