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Del Toki-Eder

Por Luis Barragán

Diez años atrás, llegamos al parlamento con el propósito de trabajar por la reforma de las leyes militares, pero fuimos destinados reglamentariamente a la Comisión Permanente de Cultura y Recreación. Por entonces, presidida por Miguel Ángel Rodríguez, hicimos todo lo posible por un desempeño que debió sortear los obstáculos interpuestos por la agresiva mayoría oficialista.

Gracias a nuestra adscripción a grupos virtuales de preservación del patrimonio histórico y arquitectónico del país, nos enteramos de la hábil demolición de un inmueble de inspiración neovasca, denominado Toki Eder, al este de la ciudad capital. Nos impusimos del problema, formulamos debidamente la denuncia ante la citada comisión, y, gracias a la colaboración tan desprendida de la periodista Heidi Maldonado, convocamos nuestra primera rueda de prensa a las puertas del castigado edificio de la Caracas meritoria que se resiste a morir. Sin embargo, el encuentro con los periodistas fue inusual.

En efecto, a través de la infopista, partiendo del grupo facebookeano Caracas en Retrospectiva, convenimos el encuentro, pero resultó muy significativa la presencia espontánea de la sociedad civil organizada en el lugar, sumándose Memoria Urbana y la Samplabera de Caracas. Inmediatamente optamos porque sus líderes fuesen los voceros ante los medios convencionales, comprobando el poder de convocatoria de las redes digitales (https://www.youtube.com/watch?v=EvsitsMEYfg), aunque el novel diputado convocante pasara voluntariamente a un curioso segundo plano.

Por todos estos años, la suerte del Toki Eder constituye el mejor ejemplo de las negligencias criminales de la urbe lanzada al olvido, pues, hecha la denuncia, la movilización solo detuvo la interesada demolición interna del edificio, siendo imposible desarrollar el trabajo para actualizar la legislación respectiva. Luego, al propietario se le impuso una grosera multa por el Ejecutivo Nacional, quedando ahí un inmueble expuesto a la intemperie en una zona en el que se construirá un centro comercial; por cierto, todavía esperamos que las otrora autoridades municipales de oposición, valga el detalle, nos devuelvan las llamadas telefónicas que les hizo el suscrito.

La Asamblea Nacional, por lo menos, desde aquel entonces, no asumió debidamente el problema en sus sesiones plenarias, aunque lo abordamos con mucha persistencia, por una parte, a propósito de las recurrentes solicitudes de crédito adicional formuladas, con las escasas ocasiones que el oficialismo permitía para la intervención opositora en cámara; y, por la otra, consignamos una propuesta de reforma parcial de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, en la comisión especializada. No fuimos afortunados al plantear un asunto que luce prescindible, según la cultura dominante.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

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